martes, 29 de septiembre de 2026

2° edición del Workshop:“Ciencia e Industria desde el Territorio” participó el CONICET

 

 Autoridades, representantes del sector científico, académico y empresarial en el 2° edición del Workshop: “Ciencia e Industria desde el Territorio”. Foto: Prensa del Nodo Tecnológico SDE

El CONICET participó de la 2° edición del Workshop “Ciencia e Industria desde el Territorio”

En Santiago del Estero, se llevó a cabo este encuentro que busca potenciar la capacidad socioproductiva de la provincia a través de la articulación entre el sector científico y académico local con el universo empresarial y los fondos de inversión.

El vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Alberto Baruj, participó en Santiago del Estero del 2° Workshop: “Ciencia e Industria desde el Territorio”. 

Por segundo año consecutivo, el evento se desarrolló en el Nodo Tecnológico de la provincia con el propósito de transformar el conocimiento y las investigaciones científicas en proyectos y recursos de alto impacto territorial.

El encuentro, que contó con la presencia del gobernador Elías Suárez, busca potenciar la articulación entre representantes del sector científico y académico con el universo empresarial y los fondos de inversión, en pos de construir nuevos vínculos estratégicos -además de fortalecer los ya existentes- y tender puentes sólidos entre el sistema público de ciencia y el entorno socioproductivo.

El vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, Alberto Baruj disertando en la 2° edición del Workshop: “Ciencia e Industria desde el Territorio”. Foto: Prensa del Nodo Tecnológico SDE

Durante el evento, Baruj se refirió a la importancia de la vinculación tecnológica y la cooperación entre el sector público y privado. 

En ese sentido, describió que fue actualizada la normativa del CONICET para agilizar el proceso de creación de empresas de base tecnológica (EBTs) y acompañar las primeras etapas de los emprendimientos, sin penalizar los fracasos propios de las actividades innovadoras. 

Con el nuevo reglamento, remarcó, los investigadores al sumarse a una EBT pueden mantener su vínculo con el organismo hasta por siete años. 

“Las empresas de base tecnológica son un vehículo para transferir productos tecnológicos a la sociedad y, desde el CONICET, entendemos que es un vehículo que debe potenciarse”, afirmó.

El vicepresidente precisó también que el organismo ya reconoce más de 30 empresas vigentes, mientras que hay unos 35 nuevos emprendimientos en proceso de incorporación y más de 70 adicionales que se encuentran en distintas fases de desarrollo. 

“Establecimos un marco ágil y dinámico y demandaremos, a cambio, cumplir con las reglas. 

Esta vez son simples y claras, y trabajamos para que tanto las empresas existentes como las que están detectadas, se adecúen al nuevo reglamento. 

Esta es una forma de defender la inversión que hacemos todos los argentinos al sostener el sistema de ciencia y técnica y, en particular, al acompañar este tipo de proyectos”, señaló.

Por su parte, el secretario de Ciencia y Tecnología de la provincia, Adrián Suárez, reconoció que “las EBTs son claves en el crecimiento y el desarrollo de la provincia de Santiago del Estero”, lo que potencia el Plan Estratégico local enfocado en consolidar territorios sostenibles y ciudades inteligentes.

2° edición del Workshop: “Ciencia e Industria desde el Territorio”. Foto: Prensa del Nodo Tecnológico SDE

El gobernador Elías Suárez destacó, en la apertura del evento, la importancia de promover este tipo de reuniones que “nos ponen en la línea correcta, permitiendo vincular al sector privado con las políticas públicas”. 

Dijo además que el apoyo a la ciencia y la tecnología durante estos años por parte del Estado provincial fue una política que se sostuvo en el tiempo: 

“Estamos convencidos que es la única manera de encontrar resultados posibles para el desarrollo de la provincia”, agregó. 

Y explicó que actualmente están trabajando en modernizar la Ley de Promoción Industrial para poner énfasis fundamentalmente en el desarrollo productivo, la generación de energías limpias y la economía del conocimiento.

El vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, Alberto Baruj disertando en la 2° edición del Workshop: “Ciencia e Industria desde el Territorio”. Foto: Prensa del Nodo Tecnológico SDE

Durante la jornada, las EBTs regionales tuvieron un espacio para visibilizar sus experiencias. 

Una de ellas fue Nat4Bio, una empresa que desarrolló un bioproducto capaz de proteger frutas y verduras de la amenaza de patógenos en la etapa postcosecha. 

Su cofundador, el investigador de la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (PROIMI, CONICET) Leandro Sánchez, contó acerca de esta propuesta innovadora y sustentable para evitar el desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena productiva. 

En ese sentido, reveló que la tecnología diseñada se basa en un recubrimiento o película comestible, que se aplica sobre la superficie de frutas y verduras, y que está formado por biopolímeros microbianos y compuestos producidos por microorganismos nativos seleccionados.

Otro de los casos de éxito expuesto fue el desarrollado por José Dávila, también investigador del PROIMI e integrante de la EBT Qumir Nano. 

Dio detalles del bioproducto antifúngico realizado y que es ideal para la agricultura regenerativa, a la vez que es activador de las defensas de las plantas. 

Cabe destacar que los dos desarrollos mencionados pueden utilizarse y ser aplicados en diferentes cultivos de importancia regional y nacional.

El evento concluyó con el reconocimiento a los disertantes del ecosistema científico, emprendedores y agentes de los fondos de inversión que participaron del workshop, dando inicio a una segunda etapa que consistió en la conformación de mesas de trabajo, rondas de vinculación y paneles temáticos previstos para la jornada.

Reunión del vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, Alberto Baruj a institutos y centros de investigación.

Visita a institutos y reuniones con directivos de centros de investigación

Entre otras actividades, el vicepresidente del Consejo se reunió con los directores de las cuatro Unidades Ejecutoras que el CONICET tiene en doble dependencia con la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE): el Instituto de Bionanotecnología del NOA (INBIONATEC), el Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (INDES), el Centro de Investigación en Biofísica Aplicada y Alimentos (CIBAAL) y el Instituto Multidisciplinario de Salud, Tecnología y Desarrollo (IMSaTeD). 

Esta oportunidad permitió al Vicepresidente tomar contacto con el nuevo director del CIBAAL, Axel Hollmann, así como con la recientemente designada directora del IMSaTeD, la investigadora Mónica Nazareno.

El rector de la UNSE, Marcelino Ledesma, participó junto a Baruj y el director del CCT NOA Sur, Augusto Bellomio, de un encuentro con el personal del IMSaTeD en las instalaciones de la Unidad Ejecutora. 

Destacó el compromiso y el diálogo fluido y sostenido entre el CONICET y la universidad para afianzar los espacios de investigación científica en la provincia, como en el caso del IMSaTeD.

Seguidamente, Baruj se refirió al nombramiento de Nazareno como directora, elegida por concurso, e hizo un llamado a la comunidad del instituto a involucrarse activamente en la nueva etapa de gestión. 

En este sentido, subrayó la importancia de constituir el Consejo Directivo de la Unidad Ejecutora en pos de consolidar un espacio institucional armónico, destacando que la cooperación de todos los miembros que lo integran es fundamental para defender su existencia y desarrollo.

CONICET

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COFECYT 2° Asamblea General del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología 2026

 

 El presidente del CONICET, Daniel Salamone y integrante del Directorio del Consejo, Walter Sione en la Segunda Asamblea General del COFECYT 2026

Segunda Asamblea General del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología 2026

El presidente del CONICET, Daniel Salamone junto con el integrante del Directorio del Consejo, Walter Sione, participaron del encuentro en el que se avanzó en una agenda de ciencia, tecnología e innovación orientada al desarrollo productivo y cooperación internacional.

El CONICET, a través de su presidente, Daniel Salamone, y del integrante del Directorio, Walter Sione, participó de la Segunda Asamblea del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECYT) de 2026, realizada en el Centro Cultural de la Ciencia (C3). 

La jornada estuvo encabezada por la Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, y contó con la presencia de autoridades y representantes de los organismos y áreas de ciencia y tecnología de las distintas provincias del país.

Durante la misma se abordaron estrategias para articular las capacidades del sistema científico-tecnológico con el sector productivo regional, las realidades y diversos proyectos e iniciativas de cada región y las posibilidades de trabajo conjunto. 

Asimismo, la Secretaría presentó el Programa de Transferencia de Tecnología Productiva (TTP), una nueva herramienta federal de financiamiento que busca vincular las capacidades científico-tecnológicas disponibles con las demandas concretas del sector productivo, a partir de las problemáticas y prioridades identificadas en cada jurisdicción.

El presidente del CONICET, Daniel Salamone en la Segunda Asamblea General del COFECYT 2026.

Principales ejes de la participación del CONICET

El titular del CONICET, Daniel Salamone, presentó el estado actual de la producción científica, el balance de las convocatorias recientes, actuales y el panorama de las próximas. 

Entre los ejes prioritarios del organismo destacó el fortalecimiento del federalismo y la vinculación tecnológica con pymes e industrias locales mediante los Servicios Tecnológicos de Alto Nivel y diversas herramientas e instrumentos de transferencia del CONICET. 

También enfatizó en la importancia de la cooperación académica y científica, tanto nacional como internacional, con universidades e instituciones científicas tecnológicas, impulsando a la vez proyectos de transferencia con el sector privado.

Salamone detalló sobre los actuales instrumentos de financiación del organismo para fortalecer desde la ciencia básica hasta la generación de soluciones tecnológicas, con presencia territorial y en áreas estratégicas cómo agricultura, energía, salud, inteligencia artificial y el manejo del agua, entre otros ejes prioritarios para el desarrollo del país. 

En este sentido, destacó los PIP, PIET-R, PITS y PIP-CBI y sus nuevos montos, donde aseguró que “prácticamente se han triplicado la cantidad de fondos para proyectos desde CONICET”.

Asimismo, Salamone, destacó el valor del nuevo reglamento de Empresas de Base Tecnológica (EBT) creado por el organismo, y explicó que actualmente hay unas 50 EBT y con este nuevo instrumento se estima que se llegue a superar las 100 empresas. 

Y concluyó “es una actualización muy esperada y un paso importante para acercar aún más la ciencia al sector productivo. 

Tener reglas más simples, claras y previsibles facilita que nuestros investigadores puedan transformar conocimiento en empresas y, al mismo tiempo, genera mejores condiciones para quienes están dispuestos a invertir en innovación”.

Por su parte, el integrante del Directorio en representación de los organismos de ciencia y tecnología de las provincias y de CABA, Walter Sione, expuso los avances en del relevamiento nacional realizado entre COFECyT y CONICET para la actualización de la matriz de prioridades geográficas y disciplinares que se utiliza para orientar la asignación de becas e ingresos a la Carrera del Investigador Científico Tecnológico.

Se trata de una herramienta estratégica que permitirá obtener información desagregada sobre las principales prioridades territoriales en cada provincia y así mismo las capacidades científicas tecnológicas que actualmente están disponibles para cubrir estas necesidades. 

La matriz identifica áreas de trabajo prioritarias según la región, como el sector energético en el NOA, salud pública en el NEA, NOA y área Metropolitana, así como ejes con alta demanda transversal a nivel nacional como IA y Biotecnología.

El integrante del Directorio del Consejo, Walter Sione en la Segunda Asamblea General del COFECYT 2026.

TTP: un nuevo instrumento federal para la transferencia tecnológica

El Programa de Transferencia de Tecnología Productiva (TTP) busca promover la adopción de soluciones científico-tecnológicas con impacto productivo territorial, a partir de las problemáticas y prioridades identificadas en cada jurisdicción. 

Contempla dos modalidades de proyectos: jurisdiccionales e interjurisdiccionales.

En la línea jurisdiccional, cada provincia podrá presentar hasta tres proyectos, con un financiamiento de hasta $150 millones por proyecto, lo que representa hasta $450 millones por jurisdicción. 

En la modalidad interjurisdiccional, se podrán presentar proyectos de hasta $300 millones, con una cuota correspondiente a cada provincia participante. 

Ambas modalidades tendrán un plazo de ejecución de hasta 24 meses y estarán orientadas a impulsar soluciones concretas a las demandas productivas de los territorios.

La jornada concluyó con el compromiso conjunto entre los representantes de las seis regiones del COFECYT (Centro, Cuyo, NOA, NEA, Bonaerense y Patagonia) para dar seguimiento a las agendas territoriales mediante mesas de trabajo durante el próximo semestre.

El Subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Nación, César Oscar Lencina; el presidente del CONICET, Daniel Salamone; la Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle; el Ministro de Desarrollo

CONICET

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domingo, 27 de septiembre de 2026

Innovación en Movimiento FAN presente en Bariloche

 

La FAN presente en Innovación en Movimiento | Bariloche

La Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN) participó de Innovación en Movimiento, la jornada que reunió en el Parque Industrial y Tecnológico de Bariloche (PITBA) a más de 100 referentes de los sectores científico, académico, empresarial y gubernamental, con el objetivo de fortalecer la articulación entre ciencia, tecnología y producción.

La iniciativa fue organizada por el Gobierno de Río Negro junto con la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación, buscando consolidar la economía del conocimiento como un eje estratégico para el desarrollo económico, la generación de empleo calificado y la competitividad productiva.

El encuentro estuvo encabezado por el ministro de Modernización de Río Negro, Milton Dumrauf; el intendente de San Carlos de Bariloche, Walter Cortés; y el subsecretario de Innovación de la Nación, Enrique Carrizo, y contó con una amplia representación de instituciones científicas tecnológicas, universidades, organismos públicos, empresas, investigadores, emprendedores e inversores.

La presidenta de la FAN, Dra. Mónica Fulchieri, participó de la instancia de paneles, junto a referentes de la Fundación Sadosky, INVAP, FOGARÍO y Banco Patagonia, compartiendo la experiencia y el trabajo de la Fundación en el impulso de la nanotecnología, la vinculación entre el sistema científico y el sector productivo y el acompañamiento a proyectos de base tecnológica.

En el marco del encuentro, la FAN recibió además un reconocimiento por su trabajo, labor y participación, poniendo en valor su compromiso con el fortalecimiento del ecosistema científico-tecnológico y la generación de vínculos que permitan transformar conocimiento en innovación y desarrollo.

La jornada incluyó además la presentación de 11 proyectos tecnológicos seleccionados entre más de 50 propuestas, con desarrollos en software, simulación, robótica, agroindustria y eficiencia productiva.

FAN

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viernes, 11 de septiembre de 2026

EBT Fortalecen la creación con un nuevo reglamento

 

 El CONICET fortalece la creación de Empresas de Base Tecnológica con un nuevo reglamento

El nuevo marco simplifica procedimientos, brinda mayor previsibilidad y amplía los beneficios para impulsar la creación y el crecimiento de empresas que transforman conocimiento científico y tecnológico en innovación, empleo y desarrollo productivo.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) aprobó un nuevo Reglamento de Empresas de Base Tecnológica (EBT), que fortalece la política institucional destinada a transformar el conocimiento científico tecnológico en innovación y desarrollo productivo. 

El nuevo marco simplifica procedimientos, establece reglas más claras y previsibles y amplía las herramientas de promoción y los beneficios disponibles para acompañar la creación y el crecimiento de estas empresas, reforzando la vinculación entre el sistema científico-tecnológico y el sector socioproductivo.

Consideradas empresas intensivas en conocimiento, las EBT desarrollan, producen y/o comercializan productos o servicios con capacidad para investigar, desarrollar y transferir tecnología. 

En ellas, el conocimiento científico-tecnológico constituye la base de su actividad y de su ventaja competitiva. 

En el caso de las EBT CONICET, se trata de empresas reconocidas por el organismo que utilizan resultados de investigación, propiedad intelectual, infraestructura, equipamiento u otros activos generados por investigadores, personal de apoyo y/o becarios del Consejo.

El presidente del CONICET, Daniel Salamone, destacó el valor de este nuevo reglamento y sostuvo: 

“Es una actualización muy esperada y un paso importante para acercar aún más la ciencia al sector productivo. 

Tener reglas más simples, claras y previsibles facilita que nuestros investigadores puedan transformar conocimiento en empresas y, al mismo tiempo, genera mejores condiciones para quienes están dispuestos a invertir en innovación. 

Creemos que este nuevo marco va a estimular e incentivar a los fondos que ya acompañan proyectos tecnológicos y, a la vez, atraer nuevos inversores”. 

Y concluyó: ” El desafío es que cada vez más conocimiento generado en el CONICET pueda transformarse en innovación, nuevas empresas, empleo calificado y desarrollo para la Argentina”.

Con esta actualización, el Reglamento 2026, aprobado por el Directorio del Consejo, consolida la evolución de la política institucional del CONICET hacia un modelo de promoción activa de emprendimientos tecnológicos, orientado a facilitar que los resultados de la investigación se transformen en tecnologías, productos, servicios y nuevas capacidades productivas.

Entre los principales avances se destacan la simplificación de los procedimientos y una mayor previsibilidad de las reglas. 

El reglamento establece criterios generales para el reconocimiento y funcionamiento de las EBT CONICET, entre ellos, una participación mínima del 10 % del capital social en manos de agentes y/o becarios del organismo. 

Al mismo tiempo, el CONICET no participa en la constitución ni en la gestión del capital social de estas empresas, delimitando claramente el rol institucional y el empresarial.

Asimismo, se establecen procedimientos y plazos definidos para la evaluación y aprobación de las EBT, incluyendo instancias de revisión cuando corresponda. 

La formalización de estos procesos aporta mayor transparencia para investigadores, becarios y emprendedores, y permite que las decisiones se adopten sobre la base de procedimientos y criterios previamente establecidos.

El vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, Alberto Baruj, destacó que el nuevo reglamento es un avance muy importante en materia de vinculación tecnológica, y detalló: 

“Esta nueva versión del Reglamento de Empresas de Base Tecnológica incorpora cambios orientados a facilitar el reconocimiento del CONICET de estos emprendimientos, brindando un marco previsible para el desarrollo de los proyectos. 

A la vez, para el organismo es una manera ágil de realizar el proceso de transferencia de tecnología al medio productivo. 

Asimismo, con esta herramienta un objetivo ahora es normalizar y estimular la situación de muchas empresas emergentes para que trabajen de manera sinérgica con el CONICET”.

A través del Programa de Promoción y Desarrollo de EBT, la Gerencia de Vinculación Tecnológica del CONICET fortalece el acompañamiento de los científicos que se lanzan a emprender, mediante asesoramiento tecnológico, legal, regulatorio y comercial; capacitación especializada; articulación con líneas de financiamiento; licenciamiento de la tecnología, vinculación con empresas, universidades y otras instituciones; y acciones destinadas a reducir los riesgos asociados a la creación y al crecimiento de empresas tecnológicas.

Entre las novedades, el reglamento amplía los beneficios e incentivos disponibles para las EBT CONICET y los vincula con objetivos como: la generación de empleo local, vínculos formales con el sistema productivo y los aportes económicos y tecnológicos. 

Las herramientas previstas incluyen bonificaciones en licencias y Servicios Tecnológicos de Alto Nivel (STAN), períodos de gracia para el recupero de gastos de propiedad intelectual, prioridad en convocatorias de financiamiento, posibilidades de incubación en ámbitos del CONICET y uso de la marca institucional mediante convenio.

En relación a las ventajas del nuevo reglamento, el gerente de Vinculación Tecnológica del CONICET, Gustavo Schötz, sostuvo: 

“Los beneficios previstos para estas empresas tienen por finalidad apoyarlas en etapas tempranas, cuando los científicos deben organizar equipos emprendedores y atraer capital de riesgo, las tecnologías todavía no están maduras y muchas veces hay que desarrollar un mercado, ya que suelen ser tecnologías disruptivas”.

Finalmente, la nueva normativa fortalece los mecanismos de seguimiento y responsabilidad compartida mediante informes de avance y gestión, presentación de balances y estados contables y una revisión bianual del reconocimiento de las empresas. 

Con este marco, el CONICET profundiza un modelo basado en la formalización, la previsibilidad y la institucionalización, que busca promover la innovación sin imponer rigideces innecesarias al desarrollo empresarial. 

De esta manera, consolida a las EBT como una herramienta estratégica para transformar conocimiento científico en innovación, generar empleo calificado, fortalecer el entramado productivo y contribuir a la soberanía tecnológica y al desarrollo del país.

Para consultar el nuevo Reglamento de Empresas de Base Tecnológica (EBT), haga CLIC AQUÍ.

CONICET

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viernes, 14 de agosto de 2026

Dengue Test rápido y económico para la detección temprana

 

Microscopía de fluorescencia de un ensayo con aptámeros con una proteína del SARS-CoV-2. Esta metodología sirve para el desarrollo de herramientas de detección aplicadas al dengue. Foto: gentileza investigadora.

Avanzan en el diseño de un test rápido y económico para la detección temprana del dengue

Un equipo del CONICET trabaja en el desarrollo de una herramienta diagnóstica de bajo costo basada en aptámeros, moléculas capaces de reconocer blancos específicos.

El dengue representa uno de los principales desafíos de salud pública de la región. Esta situación plantea la necesidad crítica de contar con herramientas de diagnóstico temprano que sean rápidas, accesibles y de producción local.

Frente a este escenario, un equipo de investigación del CONICET en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), liderado por la investigadora Elisa Bolatti, avanza en el desarrollo de un nuevo test rápido para detectar el virus durante sus fases iniciales. El proyecto recibió recientemente apoyo de la Fundación Williams.

“Si bien existen métodos diagnósticos muy sensibles como la PCR, requieren infraestructura especializada y personal capacitado. 

Nuestro objetivo es generar un test rápido, innovador y económico, que pueda utilizarse en distintos niveles del sistema de salud para fortalecer la capacidad diagnóstica del país”, explica Bolatti.

Violeta Di Domenica, Gianluca Auad, Adriana Giri, Elisa Bolatti, Agustina Cerri. Foto: IBR

Detectar el virus desde el primer momento

La estrategia de los investigadores se centra en identificar la NS1, una proteína del virus que circula en altas concentraciones en la sangre durante los primeros días de la infección. 

Al estar altamente conservada entre los distintos serotipos del dengue, resulta un marcador ideal.

Poder detectar la presencia del virus directamente en el punto de atención —es decir, directamente donde se encuentra el paciente y sin necesidad de equipamiento complejo— permitiría mejorar el manejo clínico, prevenir complicaciones y agilizar la vigilancia epidemiológica durante los brotes. 

La idea del equipo de investigación es que esta herramienta  sea utilizada en guardias, centros de atención primaria y operativos territoriales.

Agustina Cerri, Gianluca Auad y Elisa Bolatti. Foto: IBR

Aptámeros: biotecnología para el diagnóstico

El núcleo innovador de este desarrollo radica en el uso de aptámeros como sensores moleculares. 

A diferencia de los anticuerpos tradicionales (utilizados en la mayoría de los tests actuales), los aptámeros son moléculas sintéticas que se diseñan y seleccionan en el laboratorio para unirse a su objetivo con altísima precisión.

Esta tecnología presenta ventajas estratégicas: al no depender de sistemas biológicos o animales para su producción, su fabricación es más simple, económica, escalable y altamente estable. 

“Esto nos permite superar muchas de las limitaciones tecnológicas y de costos asociadas a los anticuerpos convencionales”, señala la investigadora.

Actualmente, el proyecto se encuentra en la etapa de optimización. 

Los próximos pasos incluyen la producción de las proteínas NS1 de los cuatro serotipos del dengue y la selección de los aptámeros específicos, para luego integrar estos componentes en un prototipo funcional que será evaluado con muestras clínicas.

Agustina Cerri, Gianluca Auad y Elisa Bolatti. Foto: IBR

Una plataforma tecnológica versátil

Este nuevo desafío se apoya en la trayectoria del grupo en el desarrollo de herramientas aplicadas a la salud, con experiencias previas en prototipos diagnósticos para el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el SARS-CoV-2.

El valor agregado de este proyecto trasciende al dengue. 

La tecnología de aptámeros es extremadamente versátil, lo que significa que la plataforma tecnológica desarrollada en el IBR podrá adaptarse rápidamente para reconocer otros virus emergentes.

El respaldo de la Fundación Williams pone en valor no solo la investigación básica, sino la articulación real para transferir soluciones. 

A través de la sinergia entre el CONICET, la Universidad Nacional de Rosario, el IBR y la empresa de base tecnológica DETx MOL S.A., la iniciativa busca conectar la ciencia de excelencia con las demandas concretas del sistema de salud nacional.

Gianluca Auad , Elisa Bolatti y Agustina Cerri. Foto: IBR

Por Jimena Zoni – Área de Comunicación IBR (CONICET-UNR)

CONICET

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miércoles, 5 de agosto de 2026

Premio OMPI a Reinheimer científica del CONICET como emprendedora del año a nivel mundial

   

En los premios tambien fue destaca INFIRA, la empresa de la que es CEO y cofundadora. Fotos: OMPI. 

La científica del CONICET Renata Reinheimer fue distinguida como emprendedora del año a nivel mundial

La investigadora Renata Reinheimer fue reconocida en como Mejor Emprendedora 2026 por la OMPI

Se trata de un premio anual otorgado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). 

Tmbién fue reconocida INFIRA, una empresa de base tecnológica dedicada al agro, de la cual la científica es CEO y fundadora.

La investigadora del CONICET Renata Reinheimer fue reconocida como la Mejor Emprendedora de 2026 por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), en el marco de los premios que este organismo entrega todos los años a emprendedores y empresas que utilizan la propiedad intelectual para llevar soluciones al mercado y expandirse a escala internacional. 

En la misma ceremonia, también fue destacada INFIRA, la empresa de base tecnológica fundada y dirigida por Reinheimer, que resultó ganadora de la categoría Agricultura y Alimentación, entre las empresas emergentes. 

La EBT argentina fue distinguida junto con otras 10 empresas, que obtuvieron el premio en diferentes categorías, sobre un total de 1.300 candidaturas provenientes de 126 países distintos. 

Cabe destacar que la OMPI es un organismo especializado de Naciones Unidas (ONU).

La investigadora Renata Reinheimer fue reconocida en como Mejor Emprendedora 2026 por la OMPI. En los premios tambien fue destaca INFIRA, la empresa de la que es CEO y cofundadora. Fotos: OMPI

“Es una distinción que recibo con mucha alegría y también con un fuerte sentido de responsabilidad. Durante muchos años me formé y trabajé principalmente como docente e investigadora.

 Convertirse además en emprendedora implicó salir de mi zona de confort, aprender nuevas herramientas y asumir riesgos que no son habituales en una carrera científica tradicional. 

Para mí, este reconocimiento demuestra que investigar y emprender no son caminos opuestos. 

La ciencia genera conocimiento y, al mismo tiempo, puede transformarse en tecnología, empleo y soluciones para problemas reales”, expresa Reinheimer.

Renata Reinheimer es investigaora del CONICET en el Instituto Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y cofundadora y CEO de INFIRA.

La investigadora argentina, que tiene como lugar de trabajo el Instituto Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y es también profesora de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), fundó INFIRA en Santa Fe en el año 2020, con el objetivo de desarrollar y poner a punto una tecnología que pudiera convertir cultivos intensivos anuales (vida corta) en cultivos perennes (vida larga), y así lograr, simultáneamente, mejorar los niveles de producción, restaurar suelos y reducir la huella ecológica de la práctica agrícola.

Renata Reinheimer es investigaora del CONICET en el Instituto Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y cofundadora y CEO de INFIRA.

En aquel momento, el desarrollo solo había sido probado a escala de laboratorio y en una especie sin interés comercial, aunque de valor científico, tras haber revelado, a nivel de ciencia básica, mecanismos moleculares responsables de regular la longevidad de las plantas. 

Luego el desarrollo fue probado con éxito a nivel de invernadero en cultivos de arroz, en el que las variedades que desarrollaron desde INFIRA mostraron ser más productivas, así como vivir al menos dos ciclos. 

Actualmente, la empresa ensaya su segunda campaña a campo con el primer arroz perenne de la región. 

El desafío ahora es poder probar el impacto de la tecnología a escala productiva, así como avanzar en la extrapolación de la tecnología a otros cultivos de interés agronómico. 

En este sentido, es importante destacar que se trata de una tecnología “calcable”, lo que significa que puede extrapolarse a diversos cultivos de interés comercial como el arroz, la soja y el maíz.

“El reconocimiento es muy importante, pero nuestro verdadero objetivo todavía está por delante: lograr que la tecnología de INFIRA llegue al campo y pueda demostrar su impacto a escala productiva. 

Nuestro sueño es que, en algunos años, existan cultivos desarrollados con nuestra tecnología que puedan rebrotar después de la cosecha, mantener sistemas radiculares más profundos y contribuir a una agricultura más productiva y regenerativa”, señala la científica galardonada.

Renata Reinheimer es investigaora del CONICET en el Instituto Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y cofundadora y CEO de INFIRA.

De cultivos anuales a cultivos perennes

“La agricultura actual depende de cultivos anuales: trigo, soja, maíz y arroz. 

Cada año, el 70 por ciento de las tierras agrícolas del mundo pasa por ciclos repetidos de siembra y cosecha, con un uso intensivo de maquinaria, agua e insumos. INFIRA, una empresa emergente de la Argentina, reactivó un gen que las plantas perdieron hace 80 millones de años, lo que permite a los cultivos rebrotar temporada tras temporada a partir de una sola siembra”, explica el texto con el que la OMPI acompañó la mención del premio.

La idea fundamental que articuló este proyectó científico-tecnológico desde el inicio es que los cultivos intensivos, que actualmente tienen una duración anual, poseen ancestros que en algún momento de la evolución fueron especies vegetales silvestres de carácter perenne, que tenían vidas más largas. 

La segunda idea es que esa perennidad puede ser restablecida para aumentar la productividad de los cultivos y reducir la huella ecológica de las prácticas agrícolas, así como la erosión de los suelos. 

En este marco, perennidad significa que un cultivo rebrote una o dos veces más después de la primera cosecha, sin necesidad de tener que sembrar todos los años.

Renata Reinheimer es investigaora del CONICET en el Instituto Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y cofundadora y CEO de INFIRA.

La importancia de esta tecnología radica en que permitiría, al mismo tiempo, obtener mejores rendimientos (mayor biomasa) y aumentar la sostenibilidad ambiental. 

Además, al no tener que sembrar el cultivo todos los años, se reducirían los costos a partir del segundo ciclo y se protegerían los suelos, dado que las plantas perennes desarrollan sistemas radiculares más vigorosos y profundos, previniendo la erosión y mejorando la captura de carbono y nutrientes.

“El arroz es actualmente nuestro desarrollo más avanzado, pero también estamos trabajando en otros cultivos. 

Para ello, la asociatividad con diferentes actores de la cadena de valor es clave para lograr con éxito la transición al campo. 

En eso estamos trabajando actualmente, buscamos asociarnos con empresas con objetivos declarados de reducción de impacto de la agricultura, semilleras locales y/o familiares e instituciones con foco en recuperar suelos o reducir el impacto de la agricultura en el ambiente”, indica Reinheimer.

Renata Reinheimer es investigaora del CONICET en el Instituto Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y cofundadora y CEO de INFIRA.

Un logro mancomunado

La investigadora destaca el trabajo en equipo que hay detrás de estos reconocimientos: 

“Detrás de cada distinción hay un equipo de científicos, profesionales, técnicos, productores, instituciones, inversores, personas y familias que confiaron en una idea que al principio parecía muy ambiciosa. 

Recibir este reconocimiento como mujer, investigadora y emprendedora argentina tiene un significado especial, porque nos permite mostrarle al mundo que en nuestro país hacemos ciencia de calidad, y podemos transformar el conocimiento en tecnologías innovadoras y desarrollar soluciones con impacto global”. 

Y agrega para finalizar: “Este reconocimiento también muestra que el talento existe en todo el país y que, cuando la ciencia se articula con universidades, empresas, organismos públicos e inversores, puede generar innovación de alto valor. 

Argentina tiene investigadores extraordinarios; el desafío es crear las condiciones para que más descubrimientos puedan avanzar desde el laboratorio hasta la sociedad y el mercado”.

INFIRA fue fundada por Reinheimer junto con la ingeniera química Cecilia Arolfo y la especialista en transferencia tecnológica Victoria Nagel.

Renata Reinheimer es investigaora del CONICET en el Instituto Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y cofundadora y CEO de INFIRA.

CONICET

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viernes, 31 de julio de 2026

Retinar la IA que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

 

 Imagen de una retina procesadas a través de Retinar. Foto: gentileza investigador.

Retinar la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

Se trata de una plataforma argentina de teleoftalmología para fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética. 

Detrás de esta herramienta hay más de una década de investigación en análisis de imágenes médicas, articulación con equipos de salud y un proceso de transferencia tecnológica que hoy contribuye a ampliar el acceso al control oftalmológico.

La retinopatía diabética es la principal causa de pérdida visual prevenible e irreversible en personas adultas en edad productiva, y, a nivel mundial, afecta aproximadamente al 25 por ciento de las personas con diabetes. 

Aunque puede avanzar durante años sin generar síntomas, un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamientos capaces de evitar gran parte de las complicaciones. 

Frente a ese desafío sanitario, un grupo de investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) comenzó hace más de una década un camino de investigación que dio lugar a Retinar, una plataforma argentina de teleoftalmología que utiliza inteligencia artificial para ampliar el acceso al control oftalmológico y optimizar el trabajo de los equipos de salud.

El desarrollo nació en el Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones (PLADEMA), de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNCPBA, liderado por el investigador del CONICET José Ignacio Orlando. 

El equipo científico está integrado además por el investigador del CONICET Ignacio Larrabide y los becarios doctorales del organismo Lucas Telesco y Franco Arellano, quienes desarrollan distintas líneas de investigación en inteligencia artificial aplicada al análisis de imágenes médicas. 

En articulación con el Servicio de Oftalmología del Hospital de Alta Complejidad en Red El Cruce, a cargo de la oftalmóloga Mercedes Leguía, el proyecto busca responder a una necesidad concreta del sistema sanitario argentino: facilitar la detección temprana de personas con riesgo de desarrollar complicaciones visuales asociadas a la diabetes y fortalecer los programas de teleoftalmología en hospitales y centros de salud. 

“Desde el comienzo entendimos que un buen algoritmo era clave, pero que debía ser el punto de partida para ofrecer al final del camino una herramienta integrable al funcionamiento real del sistema sanitario argentino, que permitiera aprovechar la diversidad de hospitales, equipos y formas de trabajo que existen en el país”, explica Orlando.

Un problema silencioso que exige detección temprana

La retinopatía diabética es una complicación producida por el daño que los niveles elevados de glucosa generan sobre los vasos sanguíneos de la retina. 

En sus primeras etapas puede evolucionar sin afectar la visión, por lo que muchas personas desconocen que presentan lesiones hasta que el deterioro visual ya resulta irreversible. 

Por este motivo, las guías clínicas recomiendan controles oftalmológicos periódicos para todas las personas con diabetes.

Sin embargo, esos controles no siempre se realizan. 

La concentración de especialistas en grandes centros urbanos, las dificultades para acceder a turnos, las distancias geográficas y la limitada capacidad de algunos servicios de salud reducen la cobertura del tamizaje.

Frente a ese escenario, Orlando destaca que “la teleoftalmología basada en retinografías no midriáticas surgió internacionalmente como una estrategia para acercar el estudio a los pacientes: como son imágenes no invasivas que pueden ser capturadas por personal capacitado, no necesariamente oftalmólogos, te permite llevar el control a centros de atención primaria u hospitales generales, haciendo las fotos y enviándolas después a especialistas para que las evalúen remotamente”.

José Ignacio Orlando Orlando, durante una jornada de trabajo con el retinógrafo. Foto: gentileza investigador.

Ciencia para fortalecer la teleoftalmología

Ese modelo, sin embargo, también presenta desafíos. 

A medida que aumenta la cantidad de centros que capturan imágenes, crece el volumen de estudios que deben analizar los oftalmólogos, generando un cuello de botella que impide que las redes escalen y den una respuesta programática. 

Además, una fotografía desenfocada o de baja calidad puede obligar a tener que repetir el estudio cuando el paciente ya abandonó el centro de salud.

“Cuando empezamos a trabajar con los equipos de salud entendimos que, además de generar un modelo capaz de tamizar los casos de riesgo, íbamos a necesitar controlar la calidad de las imágenes”, recuerda el investigador. 

“Sin controlar la calidad, en muchos casos pueden ocurrir fallas posteriores que pueden poner en riesgo la seguridad del paciente, o hacer más ineficiente el proceso de tamizaje. 

Después sí, por supuesto, el reconocimiento automático de la patología es clave para priorizar informes”.

Para lograrlo, el equipo desarrolló modelos de inteligencia artificial capaces de verificar automáticamente la calidad de las retinografías, identificar estudios con signos compatibles con una retinopatía diabética que requiere derivación y asistir a los profesionales en la organización de los controles, manteniendo siempre la decisión clínica en manos del especialista.

El entrenamiento de esos modelos implicó utilizar decenas de miles de imágenes de fondo de ojo previamente evaluadas por oftalmólogos, provenientes de distintas bases de datos tanto públicas como locales, y obtenidas con cámaras, condiciones de iluminación y poblaciones diferentes. 

Además, el equipo desarrolló estrategias de preprocesamiento para uniformar las imágenes y reducir las diferencias que podían afectar el rendimiento de los algoritmos. 

“No queríamos construir un modelo que funcionara solamente con un retinógrafo específico. Necesitábamos que aprendiera a reconocer la enfermedad incluso cuando las imágenes provenían de hospitales con equipos y condiciones de captura muy distintas. 

Ese desafío, que se conoce como generalización de dominio, es el que hoy exploramos con más interés en nuestro laboratorio”, explica Orlando.

Más de una década de investigación antes de convertirse en plataforma

Aunque Retinar comenzó a tomar forma como proyecto entre 2019 y 2020, sus bases científicas se remontan varios años atrás. 

Durante su doctorado y posteriormente en colaboraciones internacionales realizadas en Francia y Bélgica y su postdoctorado en Austria, Orlando investigó distintos problemas vinculados con el análisis automático de imágenes de retina, incluyendo la detección de lesiones de la retinopatía diabética, la segmentación de vasos sanguíneos, el reconocimiento del glaucoma y el desarrollo de algoritmos capaces de funcionar sobre imágenes obtenidas en distintos contextos clínicos.

“Retinar es el resultado de muchos años trabajando sobre distintos problemas del análisis de imágenes de la retina. 

Cada publicación, cada colaboración internacional y cada nuevo algoritmo fueron aportando conocimientos que después pudimos integrar en una herramienta pensada para responder a una necesidad concreta del sistema de salud argentino”, señala el investigador.

Ese recorrido permitió construir conocimiento, formar recursos humanos, desarrollar nuevas metodologías y publicar resultados en revistas y congresos internacionales. 

Buena parte de esos avances científicos fueron luego integrados en Retinar, que continúa creciendo con cada nuevo desarrollo del laboratorio.

Retinar es una plataforma de teleoftalmología para fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética. Foto: gentileza investigador.

Una herramienta para asistir, no para reemplazar

Actualmente, Retinar permite que personal de salud capacitado capture retinografías en hospitales, centros de atención primaria o campañas sanitarias. 

Antes de que las imágenes sean enviadas al centro de lectura, la plataforma analiza automáticamente su calidad con el algoritmo desarrollado por el equipo, incluyendo mecanismos de explicabilidad que guían al técnico a reconocer qué mejoras necesita la imagen. 

Luego clasifica los estudios según el riesgo de presentar retinopatía diabética referible (que necesita de manera urgente algún tipo de tratamiento), lo que permite priorizar aquellos casos que requieren una evaluación más rápida por parte del oftalmólogo.

La decisión clínica, sin embargo, continúa siempre en manos del especialista. 

Los oftalmólogos revisan las imágenes priorizadas, confirman o descartan los hallazgos y elaboran el informe correspondiente. 

Este esquema, conocido como human-in-the-loop, combina la capacidad de procesamiento de la inteligencia artificial con la experiencia profesional de los equipos médicos, automatizando tareas repetitivas sin reemplazar la responsabilidad clínica. 

“La inteligencia artificial nos permite organizar el trabajo de otra manera: automatiza tareas repetitivas, ayuda a priorizar los casos de mayor riesgo y mejora la eficiencia del sistema, pero la responsabilidad clínica continúa siempre en manos del profesional”, señala Orlando sobre la asistencia que efectúa la herramienta.

Del laboratorio al sistema de salud

El crecimiento de Retinar fue acompañado por distintos programas de financiamiento orientados tanto a la investigación como a la innovación tecnológica. 

Sin embargo, su verdadero desafío comenzó cuando la plataforma empezó a implementarse en hospitales y centros de salud, donde el conocimiento generado en el laboratorio debía responder a necesidades concretas de la práctica clínica.

Hoy la plataforma forma parte de la atención en el Hospital de Enfermedades Crónicas No Transmisibles Julieta Lanteri de Tandil, el Hospital de Alta Complejidad en Red El Cruce, en Florencio Varela, y el Hospital José Irurzun de Necochea, consolidando una red de nodos que permitió validar su funcionamiento en escenarios reales de atención. 

Solo en Tandil ya fueron evaluados 269 pacientes, de los cuales el 25,7 por ciento presentó signos compatibles con retinopatía diabética referible, es decir, con riesgo de desarrollar complicaciones visuales que requerían una evaluación oftalmológica prioritaria. 

En los otros dos nodos, Retinar acompañó la evaluación de 77 pacientes en el Hospital El Cruce y 46 en el Hospital Irurzun, manteniendo una sensibilidad del 100 por ciento para la detección de casos de riesgo en esas implementaciones iniciales.

En el Hospital Julieta Lanteri, uno de los primeros efectores en incorporar la herramienta, el impacto fue inmediato. 

“Retinar nos permitió recuperar el gold standard en el abordaje de una patología prevalente como la diabetes”, sostiene Martina Iparraguirre, directora de la institución. 

“Las guías de práctica clínica indican que todas las personas con diabetes deben realizar un control de salud visual, pero las dificultades de acceso habían generado una brecha entre lo deseable y lo posible. Retinar nos permitió volver a garantizar ese estándar de atención”, explica.

La implementación también produjo cambios en la organización del sistema de salud. 

Al aumentar la cantidad de pacientes evaluados, el hospital fortaleció su red de derivación hacia los servicios de mayor complejidad y comenzó a generar nuevas líneas de investigación clínica a partir de los datos obtenidos durante las evaluaciones. 

“Cuando recuperás un estándar de calidad que pensabas perdido, inevitablemente vas por más. Empezamos a preguntarnos qué otras investigaciones podíamos desarrollar a partir de nuestra práctica cotidiana. 

Retinar tuvo un efecto de espiral positivo en todo el equipo”, detalla Iparraguirre acerca de la incorporación de la plataforma en el hospital.

Investigación, transferencia e impacto

En 2025, ese recorrido culminó en la constitución de Retinar S.A.S., una empresa de base tecnológica y spin-off de la UNCPBA, creada por investigadores del CONICET junto con especialistas clínicos. Lejos de representar un punto final, esta nueva etapa busca brindar sostenibilidad al desarrollo, facilitar su implementación en instituciones de salud y convertir los desafíos que surgen durante el uso cotidiano de la plataforma en nuevas preguntas de investigación.

Actualmente, el equipo trabaja en nuevas líneas científicas vinculadas con modelos de inteligencia artificial capaces de asistir la elaboración de informes oftalmológicos, incorporar nuevas enfermedades y ampliar las capacidades diagnósticas de la plataforma. 

“Retinar nació para resolver un problema muy específico, pero el trabajo recién empieza. Cada implementación nos permite identificar nuevas necesidades y eso se transforma en nuevas preguntas científicas. 

Nuestro objetivo es seguir desarrollando herramientas que fortalezcan el sistema de salud y amplíen el acceso a diagnósticos oportunos”, concluye Orlando. 

Así, Retinar continúa el mismo camino con el que comenzó, el de utilizar el conocimiento generado en el sistema científico argentino para ofrecer respuestas concretas a problemas reales del sistema de salud.

Referencias bibliográficas:

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Moris, Eugenia; Dazeo, Nicolás; de Rueda, María Paula Albina; Filizzola, Francisco; Iannuzzo, Nicolás; Nejamkin, Danila; Wignall, Kevin; Leguía, Mercedes; Larrabide, Ignacio; Orlando, José Ignacio. Assessing Coarse-to-Fine Deep Learning Models for Optic Disc and Cup Segmentation in Fundus Images. SIPAIM 2022; Proceedings of SPIE 12567, 125670R, 2023. Aporte: Segmentación de disco/copa, análisis de arquitecturas y estimación de relación copa/disco. https://doi.org/10.48550/arXiv.2209.14383

Moris, Eugenia; Larrabide, Ignacio; Orlando, José Ignacio. Semi-supervised learning with Noisy Students improves domain generalization in optic disc and cup segmentation in uncropped fundus images. Proceedings of Machine Learning Research, vol. 250, pp. 1056-1072, MIDL 2024. Aporte: Generalización de dominio con 18.000 imágenes pseudoetiquetadas y evaluación en ocho bases públicas. https://proceedings.mlr.press/v250/moris24a.html

Telesco, Lucas G.; Nejamkin, Danila; Mata, Estefanía; Filizzola, Francisco; Wignall, Kevin; Franco Troilo, Lucía; Cenoz, María de los Ángeles; Thompson, Melissa; Leguía, Mercedes; Larrabide, Ignacio; Orlando, José Ignacio. Semi-supervised multi-task learning for interpretable quality assessment of fundus images. Biomedical Signal Processing and Control, vol. 113, Part D, 109167, 2026. Aporte: Evaluación de calidad interpretable, pseudoetiquetas y predicción de iluminación, claridad y contraste. https://doi.org/10.1016/j.bspc.2025.109167

Arellano, Franco Javier; Orlando, José Ignacio. Evaluating Fundus-Specific Foundation Models for Diabetic Macular Edema Detection. 21st International Symposium on Medical Information Processing and Analysis (SIPAIM 2025). Aporte: Comparación de RETFound, FLAIR y EfficientNet-B0 para edema macular diabético. https://doi.org/10.48550/arXiv.2510.07277

Por Nazareno Lanusse – Área de Comunicación CCT CONICET Tandil

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