viernes, 31 de julio de 2026

Retinar la IA que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

 

 Imagen de una retina procesadas a través de Retinar. Foto: gentileza investigador.

Retinar la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

Se trata de una plataforma argentina de teleoftalmología para fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética. 

Detrás de esta herramienta hay más de una década de investigación en análisis de imágenes médicas, articulación con equipos de salud y un proceso de transferencia tecnológica que hoy contribuye a ampliar el acceso al control oftalmológico.

La retinopatía diabética es la principal causa de pérdida visual prevenible e irreversible en personas adultas en edad productiva, y, a nivel mundial, afecta aproximadamente al 25 por ciento de las personas con diabetes. 

Aunque puede avanzar durante años sin generar síntomas, un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamientos capaces de evitar gran parte de las complicaciones. 

Frente a ese desafío sanitario, un grupo de investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) comenzó hace más de una década un camino de investigación que dio lugar a Retinar, una plataforma argentina de teleoftalmología que utiliza inteligencia artificial para ampliar el acceso al control oftalmológico y optimizar el trabajo de los equipos de salud.

El desarrollo nació en el Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones (PLADEMA), de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNCPBA, liderado por el investigador del CONICET José Ignacio Orlando. 

El equipo científico está integrado además por el investigador del CONICET Ignacio Larrabide y los becarios doctorales del organismo Lucas Telesco y Franco Arellano, quienes desarrollan distintas líneas de investigación en inteligencia artificial aplicada al análisis de imágenes médicas. 

En articulación con el Servicio de Oftalmología del Hospital de Alta Complejidad en Red El Cruce, a cargo de la oftalmóloga Mercedes Leguía, el proyecto busca responder a una necesidad concreta del sistema sanitario argentino: facilitar la detección temprana de personas con riesgo de desarrollar complicaciones visuales asociadas a la diabetes y fortalecer los programas de teleoftalmología en hospitales y centros de salud. 

“Desde el comienzo entendimos que un buen algoritmo era clave, pero que debía ser el punto de partida para ofrecer al final del camino una herramienta integrable al funcionamiento real del sistema sanitario argentino, que permitiera aprovechar la diversidad de hospitales, equipos y formas de trabajo que existen en el país”, explica Orlando.

Un problema silencioso que exige detección temprana

La retinopatía diabética es una complicación producida por el daño que los niveles elevados de glucosa generan sobre los vasos sanguíneos de la retina. 

En sus primeras etapas puede evolucionar sin afectar la visión, por lo que muchas personas desconocen que presentan lesiones hasta que el deterioro visual ya resulta irreversible. 

Por este motivo, las guías clínicas recomiendan controles oftalmológicos periódicos para todas las personas con diabetes.

Sin embargo, esos controles no siempre se realizan. 

La concentración de especialistas en grandes centros urbanos, las dificultades para acceder a turnos, las distancias geográficas y la limitada capacidad de algunos servicios de salud reducen la cobertura del tamizaje.

Frente a ese escenario, Orlando destaca que “la teleoftalmología basada en retinografías no midriáticas surgió internacionalmente como una estrategia para acercar el estudio a los pacientes: como son imágenes no invasivas que pueden ser capturadas por personal capacitado, no necesariamente oftalmólogos, te permite llevar el control a centros de atención primaria u hospitales generales, haciendo las fotos y enviándolas después a especialistas para que las evalúen remotamente”.

José Ignacio Orlando Orlando, durante una jornada de trabajo con el retinógrafo. Foto: gentileza investigador.

Ciencia para fortalecer la teleoftalmología

Ese modelo, sin embargo, también presenta desafíos. 

A medida que aumenta la cantidad de centros que capturan imágenes, crece el volumen de estudios que deben analizar los oftalmólogos, generando un cuello de botella que impide que las redes escalen y den una respuesta programática. 

Además, una fotografía desenfocada o de baja calidad puede obligar a tener que repetir el estudio cuando el paciente ya abandonó el centro de salud.

“Cuando empezamos a trabajar con los equipos de salud entendimos que, además de generar un modelo capaz de tamizar los casos de riesgo, íbamos a necesitar controlar la calidad de las imágenes”, recuerda el investigador. 

“Sin controlar la calidad, en muchos casos pueden ocurrir fallas posteriores que pueden poner en riesgo la seguridad del paciente, o hacer más ineficiente el proceso de tamizaje. 

Después sí, por supuesto, el reconocimiento automático de la patología es clave para priorizar informes”.

Para lograrlo, el equipo desarrolló modelos de inteligencia artificial capaces de verificar automáticamente la calidad de las retinografías, identificar estudios con signos compatibles con una retinopatía diabética que requiere derivación y asistir a los profesionales en la organización de los controles, manteniendo siempre la decisión clínica en manos del especialista.

El entrenamiento de esos modelos implicó utilizar decenas de miles de imágenes de fondo de ojo previamente evaluadas por oftalmólogos, provenientes de distintas bases de datos tanto públicas como locales, y obtenidas con cámaras, condiciones de iluminación y poblaciones diferentes. 

Además, el equipo desarrolló estrategias de preprocesamiento para uniformar las imágenes y reducir las diferencias que podían afectar el rendimiento de los algoritmos. 

“No queríamos construir un modelo que funcionara solamente con un retinógrafo específico. Necesitábamos que aprendiera a reconocer la enfermedad incluso cuando las imágenes provenían de hospitales con equipos y condiciones de captura muy distintas. 

Ese desafío, que se conoce como generalización de dominio, es el que hoy exploramos con más interés en nuestro laboratorio”, explica Orlando.

Más de una década de investigación antes de convertirse en plataforma

Aunque Retinar comenzó a tomar forma como proyecto entre 2019 y 2020, sus bases científicas se remontan varios años atrás. 

Durante su doctorado y posteriormente en colaboraciones internacionales realizadas en Francia y Bélgica y su postdoctorado en Austria, Orlando investigó distintos problemas vinculados con el análisis automático de imágenes de retina, incluyendo la detección de lesiones de la retinopatía diabética, la segmentación de vasos sanguíneos, el reconocimiento del glaucoma y el desarrollo de algoritmos capaces de funcionar sobre imágenes obtenidas en distintos contextos clínicos.

“Retinar es el resultado de muchos años trabajando sobre distintos problemas del análisis de imágenes de la retina. 

Cada publicación, cada colaboración internacional y cada nuevo algoritmo fueron aportando conocimientos que después pudimos integrar en una herramienta pensada para responder a una necesidad concreta del sistema de salud argentino”, señala el investigador.

Ese recorrido permitió construir conocimiento, formar recursos humanos, desarrollar nuevas metodologías y publicar resultados en revistas y congresos internacionales. 

Buena parte de esos avances científicos fueron luego integrados en Retinar, que continúa creciendo con cada nuevo desarrollo del laboratorio.

Retinar es una plataforma de teleoftalmología para fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética. Foto: gentileza investigador.

Una herramienta para asistir, no para reemplazar

Actualmente, Retinar permite que personal de salud capacitado capture retinografías en hospitales, centros de atención primaria o campañas sanitarias. 

Antes de que las imágenes sean enviadas al centro de lectura, la plataforma analiza automáticamente su calidad con el algoritmo desarrollado por el equipo, incluyendo mecanismos de explicabilidad que guían al técnico a reconocer qué mejoras necesita la imagen. 

Luego clasifica los estudios según el riesgo de presentar retinopatía diabética referible (que necesita de manera urgente algún tipo de tratamiento), lo que permite priorizar aquellos casos que requieren una evaluación más rápida por parte del oftalmólogo.

La decisión clínica, sin embargo, continúa siempre en manos del especialista. 

Los oftalmólogos revisan las imágenes priorizadas, confirman o descartan los hallazgos y elaboran el informe correspondiente. 

Este esquema, conocido como human-in-the-loop, combina la capacidad de procesamiento de la inteligencia artificial con la experiencia profesional de los equipos médicos, automatizando tareas repetitivas sin reemplazar la responsabilidad clínica. 

“La inteligencia artificial nos permite organizar el trabajo de otra manera: automatiza tareas repetitivas, ayuda a priorizar los casos de mayor riesgo y mejora la eficiencia del sistema, pero la responsabilidad clínica continúa siempre en manos del profesional”, señala Orlando sobre la asistencia que efectúa la herramienta.

Del laboratorio al sistema de salud

El crecimiento de Retinar fue acompañado por distintos programas de financiamiento orientados tanto a la investigación como a la innovación tecnológica. 

Sin embargo, su verdadero desafío comenzó cuando la plataforma empezó a implementarse en hospitales y centros de salud, donde el conocimiento generado en el laboratorio debía responder a necesidades concretas de la práctica clínica.

Hoy la plataforma forma parte de la atención en el Hospital de Enfermedades Crónicas No Transmisibles Julieta Lanteri de Tandil, el Hospital de Alta Complejidad en Red El Cruce, en Florencio Varela, y el Hospital José Irurzun de Necochea, consolidando una red de nodos que permitió validar su funcionamiento en escenarios reales de atención. 

Solo en Tandil ya fueron evaluados 269 pacientes, de los cuales el 25,7 por ciento presentó signos compatibles con retinopatía diabética referible, es decir, con riesgo de desarrollar complicaciones visuales que requerían una evaluación oftalmológica prioritaria. 

En los otros dos nodos, Retinar acompañó la evaluación de 77 pacientes en el Hospital El Cruce y 46 en el Hospital Irurzun, manteniendo una sensibilidad del 100 por ciento para la detección de casos de riesgo en esas implementaciones iniciales.

En el Hospital Julieta Lanteri, uno de los primeros efectores en incorporar la herramienta, el impacto fue inmediato. 

Retinar nos permitió recuperar el gold standard en el abordaje de una patología prevalente como la diabetes”, sostiene Martina Iparraguirre, directora de la institución. 

“Las guías de práctica clínica indican que todas las personas con diabetes deben realizar un control de salud visual, pero las dificultades de acceso habían generado una brecha entre lo deseable y lo posible. Retinar nos permitió volver a garantizar ese estándar de atención”, explica.

La implementación también produjo cambios en la organización del sistema de salud. 

Al aumentar la cantidad de pacientes evaluados, el hospital fortaleció su red de derivación hacia los servicios de mayor complejidad y comenzó a generar nuevas líneas de investigación clínica a partir de los datos obtenidos durante las evaluaciones. 

“Cuando recuperás un estándar de calidad que pensabas perdido, inevitablemente vas por más. Empezamos a preguntarnos qué otras investigaciones podíamos desarrollar a partir de nuestra práctica cotidiana. 

Retinar tuvo un efecto de espiral positivo en todo el equipo”, detalla Iparraguirre acerca de la incorporación de la plataforma en el hospital.

Investigación, transferencia e impacto

En 2025, ese recorrido culminó en la constitución de Retinar S.A.S., una empresa de base tecnológica y spin-off de la UNCPBA, creada por investigadores del CONICET junto con especialistas clínicos. Lejos de representar un punto final, esta nueva etapa busca brindar sostenibilidad al desarrollo, facilitar su implementación en instituciones de salud y convertir los desafíos que surgen durante el uso cotidiano de la plataforma en nuevas preguntas de investigación.

Actualmente, el equipo trabaja en nuevas líneas científicas vinculadas con modelos de inteligencia artificial capaces de asistir la elaboración de informes oftalmológicos, incorporar nuevas enfermedades y ampliar las capacidades diagnósticas de la plataforma. 

Retinar nació para resolver un problema muy específico, pero el trabajo recién empieza. Cada implementación nos permite identificar nuevas necesidades y eso se transforma en nuevas preguntas científicas. 

Nuestro objetivo es seguir desarrollando herramientas que fortalezcan el sistema de salud y amplíen el acceso a diagnósticos oportunos”, concluye Orlando. 

Así, Retinar continúa el mismo camino con el que comenzó, el de utilizar el conocimiento generado en el sistema científico argentino para ofrecer respuestas concretas a problemas reales del sistema de salud.

Referencias bibliográficas:

Castilla, Tomás; Martínez, Marcela S.; Leguía, Mercedes; Larrabide, Ignacio; Orlando, José Ignacio. A ResNet is All You Need? Modeling a Strong Baseline for Detecting Referable Diabetic Retinopathy in Fundus Images. 18th International Symposium on Medical Information Processing and Analysis (SIPAIM 2022); Proceedings of SPIE 12567, 125670P, 2023. Aporte: Clasificador de RD referible, entrenamiento multidataset, evaluación sobre 61.007 imágenes públicas y 480 imágenes clínicas internas. https://doi.org/10.48550/arXiv.2210.03180

Moris, Eugenia; Dazeo, Nicolás; de Rueda, María Paula Albina; Filizzola, Francisco; Iannuzzo, Nicolás; Nejamkin, Danila; Wignall, Kevin; Leguía, Mercedes; Larrabide, Ignacio; Orlando, José Ignacio. Assessing Coarse-to-Fine Deep Learning Models for Optic Disc and Cup Segmentation in Fundus Images. SIPAIM 2022; Proceedings of SPIE 12567, 125670R, 2023. Aporte: Segmentación de disco/copa, análisis de arquitecturas y estimación de relación copa/disco. https://doi.org/10.48550/arXiv.2209.14383

Moris, Eugenia; Larrabide, Ignacio; Orlando, José Ignacio. Semi-supervised learning with Noisy Students improves domain generalization in optic disc and cup segmentation in uncropped fundus images. Proceedings of Machine Learning Research, vol. 250, pp. 1056-1072, MIDL 2024. Aporte: Generalización de dominio con 18.000 imágenes pseudoetiquetadas y evaluación en ocho bases públicas. https://proceedings.mlr.press/v250/moris24a.html

Telesco, Lucas G.; Nejamkin, Danila; Mata, Estefanía; Filizzola, Francisco; Wignall, Kevin; Franco Troilo, Lucía; Cenoz, María de los Ángeles; Thompson, Melissa; Leguía, Mercedes; Larrabide, Ignacio; Orlando, José Ignacio. Semi-supervised multi-task learning for interpretable quality assessment of fundus images. Biomedical Signal Processing and Control, vol. 113, Part D, 109167, 2026. Aporte: Evaluación de calidad interpretable, pseudoetiquetas y predicción de iluminación, claridad y contraste. https://doi.org/10.1016/j.bspc.2025.109167

Arellano, Franco Javier; Orlando, José Ignacio. Evaluating Fundus-Specific Foundation Models for Diabetic Macular Edema Detection. 21st International Symposium on Medical Information Processing and Analysis (SIPAIM 2025). Aporte: Comparación de RETFound, FLAIR y EfficientNet-B0 para edema macular diabético. https://doi.org/10.48550/arXiv.2510.07277

Por Nazareno Lanusse – Área de Comunicación CCT CONICET Tandil

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miércoles, 17 de junio de 2026

Genética Bovina El CONICET presente en el Congreso Nacional del Foro Argentino

  

El titular del CONICET, Daniel Salamone durante su exposición. Foto: Gentileza organización del evento.

El CONICET presente en el Congreso Nacional del Foro Argentino de Genética Bovina

A través de la participación de su presidente, Daniel Salamone, el organismo estuvo en uno de los principales encuentros del sector ganadero y de mejoramiento genético del país. 

Durante la jornada se abordaron los avances y desafíos de las tecnologías aplicadas a la producción animal. 

También, el titular del Consejo mantuvo reuniones con autoridades científicas provinciales.

 El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) participó del Congreso Nacional del Foro Argentino de Genética Bovina, realizado en la Universidad Católica de Córdoba (UCC), uno de los principales espacios de intercambio entre referentes de la producción ganadera, la genética animal, la investigación y el desarrollo tecnológico. 

En representación del Consejo, su presidente, Daniel Salamone, brindó una conferencia sobre los avances y perspectivas de la edición génica aplicada a la producción animal.

El titular del CONICET, Daniel Salamone durante su exposición. Foto: Gentileza organización del evento.

La jornada comenzó con el acto inaugural, que reunió a especialistas de Argentina, Brasil y Uruguay, junto con representantes y directivos de instituciones vinculadas a la producción agropecuaria, la investigación y el desarrollo tecnológico, así como autoridades de asociaciones de criadores de razas bovinas, entre ellas Angus, Braford y Brangus. 

Durante las distintas actividades, especialistas de Argentina y de la región compartieron experiencias, debatieron avances científicos tecnológicos, y reflexionaron sobre los desafíos y oportunidades que la genética, la genómica y las nuevas herramientas de innovación plantean para el fortalecimiento y la sostenibilidad del sector ganadero.

Autoridades durante la apertura del Congreso. Foto: Gentileza organización del evento.

Durante su presentación, Salamone expuso sobre la evolución de tecnologías como la fecundación in vitro, la clonación y la edición génica mediante sistemas CRISPR, destacando su potencial para mejorar la tolerancia al calor y enfermedades, y aumentar la producción de carne. 

Asimismo, presentó experiencias de investigación y transferencia tecnológica desarrolladas en el sistema científico nacional, incluyendo desarrollos que dieron origen a empresas de base tecnológica y proyectos orientados a fortalecer la innovación en el ámbito productivo.

“Estos espacios son fundamentales para fortalecer el vínculo entre el sistema científico-tecnológico y los sectores productivos. 

Desde el CONICET impulsamos la generación de conocimiento de excelencia y su transferencia a la sociedad, contribuyendo al desarrollo de soluciones innovadoras para los desafíos que enfrenta el país. 

Congreso Nacional del Foro Argentino de Genética Bovina. Foto: Gentileza organización del evento.

En ese marco, fue una oportunidad para compartir algunos de los avances que se están produciendo en áreas como la edición génica y sus potenciales aplicaciones para la producción animal”, expresó el titular del Consejo, Daniel Salamone.

El Congreso Nacional del Foro Argentino de Genética Bovina reunió a investigadores, profesionales, productores, empresas y referentes del sector para intercambiar conocimientos y analizar las tendencias que están transformando el mejoramiento genético animal, consolidándose como un espacio de referencia para la innovación y el desarrollo de la ganadería argentina.

En esta línea, la participación del CONICET en el Congreso se enmarca en su compromiso con la generación de conocimiento científico tecnológico orientado al desarrollo productivo, así como con la promoción de espacios de articulación entre la comunidad científica y los distintos actores del sector agropecuario.

El presidente del CONICET, Daniel Salamone (izq.) junto al decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UCC, Leonel Alisio (atrás izq.); el secretario de Ciencia y Tecnología de Córdoba, Gerardo García Oro (atrás der.)

Encuentros en Córdoba

Asimismo, Salamone mantuvo reuniones con el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, el secretario de Ciencia y Tecnología de la Provincia de Córdoba, Gerardo García Oro, y con el director del Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET Córdoba, Sergio Dassie, para avanzar en una agenda de trabajo conjunta orientada a potenciar capacidades científicas y líneas de investigación de interés para el desarrollo local y regional.

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sábado, 6 de junio de 2026

HyperSperm La tecnología de capacitación espermática creada por científicos del CONICET

 

 Espermatozoides humanos vistos bajo el microscopio. (Foto: Elizabeth Karayekov - IBR).

HyperSperm La tecnología de capacitación espermática creada por científicos del CONICET avanza hacia la mejora de las tasas de embarazo en fertilización in vitro

El último estudio clínico, realizado en tres centros de fertilidad, involucró a 41 parejas y demostró un aumento en la cantidad y la calidad de los embriones transferibles. 

La técnica fue desarrollada por Fecundis, una empresa de base tecnológica reconocida por el CONICET que busca llevar la capacitación espermática a la práctica clínica de la reproducción asistida.

“En Argentina anualmente se hacen casi 25 mil tratamientos de asistencia reproductiva, pero tenemos solo cinco mil nacimientos por año. 

Esta diferencia nos indica que hay mucho por mejorar en las técnicas que hoy ofrece la clínica médica”, afirma Darío Krapf, investigador del CONICET en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR) y cofundador de Fecundis, la empresa de base tecnológica (EBT) reconocida por el CONICET que actualmente cuenta con once bebés nacidos como resultado de los ensayos realizados con su tecnología HyperSperm

Esta tecnología se basa en reproducir in vitro los mismos cambios bioquímicos que experimentan los espermatozoides de forma natural en el tracto reproductivo femenino antes de la fecundación y abren una nueva vía en reproducción asistida: no sólo seleccionar gametos y embriones, sino mejorar funcionalmente el espermatozoide antes de la fecundación

Un trabajo reciente publicado en la revista Journal of Translational Medicine muestra que la aplicación de HyperSperm no sólo incrementó un 16 por ciento la cantidad de embriones transferibles por ciclo de fertilización in vitro (FIV), sino también que- más relevante aún- el 50 por ciento de estos embriones tienen dotación cromosómica normal (euploides), lo que representa un aumento del 20 por ciento con respecto a los procedimientos clásicos.

Según expresa Krapf: “Este es un dato importantísimo porque si como resultado de una FIV clásica solamente el 30 por ciento de los embriones son euploides, eso significa que uno de cada tres podría dar origen a un embarazo a término. 

Una pareja en promedio necesita de tres intentos para lograrlo. 

Quienes hacemos ciencia detrás de la clínica y los que están en la clínica día a día con los pacientes, sentimos que debemos mejorar esas tasas de éxito. 

Nuestra misión en Fecundis es ayudar a que más pacientes puedan llegar antes al resultado que más esperan: volver a casa con un bebé”.

Además de Dario Krapf, Fecundis fue fundada en 2020 por Mariano Buffone, investigador del CONICET en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET-Fundación IBYME) y también coautor del artículo, junto a Rita Vassena, líder internacionalmente reconocida en el campo de la reproducción asistida

Darío Krapf, Valentina Torres Montserrat y Carolina Baro Graf en el laboratorio de Fecundis en Rosario. (Foto: Elizabeth Karayekov - IBR).

Un cambio de paradigma en fertilidad asistida

Han pasado 48 años del primer nacimiento de un bebé concebido mediante FIV y desde entonces se estima que entre 10 y 13 millones de personas en todo el mundo han nacido por fertilización asistida. 

Un número que, si bien impacta, representa el éxito del tratamiento en tan sólo el 30 por ciento de los casos y que, según indica Valentina Torres Monserrat, directora de Laboratorio en Fertya Medicina Reproductiva y también autora del paper, en los últimos años no se ha podido mejorar, pese al desarrollo de nuevas tecnologías. 

“Las herramientas actuales se orientan a la selección de los mejores espermatozoides, de los mejores ovocitos, de los mejores embriones para transferir, pero eso no está mejorando las tasas de embarazo”, afirma. 

Según Krapf esto ocurre porque si bien las tasas de óvulos fecundados in vitro son altas, solamente la mitad de éstos lograrán llegar al quinto o sexto día de desarrollo para alcanzar el estadio de blastocisto, como se denomina al embrión de entre 150 y 200 células que se considera transferible para ser implantado en el útero, “aquí está el cuello de botella en la clínica reproductiva hoy, en la cantidad de embriones aptos para transferencia intrauterina, y es donde apuntamos con HyperSperm, a tener una diferencia incremental mejorando la calidad de embriones a través de la mejora en la funcionalidad de los espermatozoides”, afirma el científico.

Carolina Baro Graf en el laboratorio de Fecundis en Rosario. (Foto: Elizabeth Karayekov - IBR).

La investigación, llevada a cabo entre agosto de 2023 y diciembre de 2025 en las clínicas Pregna Medicina Reproductiva, In vitro Buenos Aires y Fertya Medicina Reproductiva, incluyó a 41 parejas que tenían indicación de fecundación in vitro por método tradicional y accedieron a realizar el protocolo experimental. 

El diseño de la prueba realizada se denomina “brazo partido” y consiste en dividir en dos las muestras de ovocitos y espermatozoides de cada pareja, de manera que cada una lleve adelante dos procesos de FIV independientes. 

Uno de ellos actúa como control, ya que sigue los pasos usuales del protocolo realizado en la clínica, mientras que el otro procedimiento de FIV lleva una diferencia: los espermatozoides son tratados con HyperSperm previamente a su encuentro con los ovocitos. 

“Este diseño tiene mucha validez estadística porque utilizamos ovocitos hermanos divididos en dos, donde un grupo es control y en el otro vemos los efectos de HyperSperm”, sintetiza Torres, y revela: 

“En principio vimos que el 98 por ciento de los embriones se desarrollan de forma similar hasta el día tres. 

Pero luego, comenzamos a ver las diferencias: los espermatozoides que fueron tratados con la tecnología HyperSperm tienen mejores aptitudes que repercuten en el avance del desarrollo del embrión, alcanzando en el 50 por ciento de los casos el estado de blastocisto al día seis y con una dotación cromosómica normal”.

Krapf grafica la importancia de este dato: “En nueve de las 41 parejas no se obtuvieron embriones como resultado del procedimiento control mientras que con HyperSperm tuvieron embriones transferibles”. 

Por su parte, Torres destaca lo que esto significa para los pacientes: “Emocionalmente es muy difícil, cuando no se logra obtener embriones, la pareja pierde un ciclo, tienen que volver a empezar. 

Una mejora del protocolo que logre que el paciente tenga, aunque sea uno o dos embriones para transferir, va a ser muy bien recibida. 

Trabajando en fertilidad hay un grado de sensibilidad enorme, es una rama de la medicina que trata de la esperanza”.

Muestras  de espermatozoides durante el proceso de FIV en Fertya Medicina Reproductiva. (Foto gentileza Carolina Baro Graf).

La investigación detrás de los avances

Desde los comienzos de su carrera científica, Krapf se ha dedicado a desentrañar los eventos moleculares por los cuales los espermatozoides adquieren su potencial fértil para fecundar un óvulo. 

Este proceso denominado capacitación espermática involucra una serie de modificaciones que se dan cuando los espermatozoides recorren el tracto reproductor femenino. 

Entonces, en los procedimientos de reproducción asistida in vitro, la capacitación no puede ocurrir naturalmente. 

“Fecundis se funda en 2020 a partir de la idea de hacer ciencia traslacional y llevar el conocimiento que teníamos en el laboratorio a la clínica reproductiva. 

HyperSperm resume muchos años de estudio tratando de mimetizar lo que le pasa al espermatozoide dentro del cuerpo de la mujer, para lograr capacitarlos en un tubo de ensayo, haciéndolos más aptos para fecundar y dar mejores resultados en FIV”, destaca el investigador. 

Según Torres: “La evidencia científica es fundamental para quienes estamos en la clínica con los pacientes, y hoy en día cada vez más datos científicos nos están diciendo que el espermatozoide no tiene solo como función transportar el ADN, sino que tiene un montón de otras funciones importantísimas que ayudan al ovocito y al futuro embrión a desarrollarse”. 

La tecnología innovadora de Fecundis, concluye Krapf, de alguna manera, “corrige lo que le puede faltar al espermatozoide cuando fecunda fuera del cuerpo de la mujer”.

En base a los alentadores resultados obtenidos, Fecundis avanza hacia otro ensayo clínico de HyperSperm en la cual se estima participen 202 parejas en clínicas de medicina reproductiva de Argentina y Estados Unidos. 

Esta etapa marca el paso de Fecundis desde la validación clínica hacia la implementación regulatoria y comercial de una tecnología diseñada para integrarse en el flujo de trabajo habitual de los laboratorios de FIV. 

“Recalco el gran apoyo de todas estas clínicas que han participado en los protocolos experimentales, porque poniendo todo su prestigio, confían en la ciencia que hacemos y eso para nosotros es un gran aval”, expresa Krapf.

¿Qué hace falta para que la tecnología HyperSperm esté al alcance de los pacientes que afrontan una FIV? 

“Es este momento estamos transitando las etapas regulatorias pensando en el año 2027, tener el panorama allanado para su comercialización”, afirma el investigador del CONICET

Desde su lugar en clínica médica Torres confía en el aporte científico: 

“Yo creo que a la mayoría de los pacientes de reproducción asistida les va a beneficiar; la ciencia es la clave en todo ámbito y en medicina aún más”.

Darío Krapf en su oficina del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario. (Foto: Elizabeth Karayekov - IBR).

Referencia bibliográfica: 

Oscoz-Susino, N., Gómez-Elías, M.D., Bisioli, C. et al. A multicenter, prospective sibling oocyte study revealed that HyperSperm™ improves the number and quality of embryos in patients undergoing in vitro fertilization. J Transl Med 24, 729 (2026). https://doi.org/10.1186/s12967-026-08261-4

Por Elizabeth Karayekov – Área de Comunicación IBR

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martes, 19 de mayo de 2026

Se prorroga la convocatoria para la X edición de la Distinción Franco-Argentina en Innovación

  

Se prorroga la convocatoria para la X edición de la Distinción Franco-Argentina en Innovación

La fecha de cierre se extendió hasta el viernes 22 de mayo inclusive.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Institut français d’Argentine (IFA)/Embajada de Francia y la empresa TotalEnergies en Argentina, anuncian la prórroga de la X Distinción Franco-Argentina en Innovación. 

La fecha de cierre se extendió hasta el viernes 22 de mayo inclusive.

El objetivo de este galardón es estimular y difundir los procesos de transferencia de conocimientos y tecnología, aplicados a productos y/o procesos que mejoren la calidad de vida de la sociedad y busquen promover las innovaciones tecnológicas en las áreas de energías, calidad del aire, tratamiento y reciclado de plásticos.

Podrán participar en el concurso personas físicas mayores de 18 años, científicos y/o grupos de investigación que pertenezcan a universidades, centros de investigación de Argentina, de desarrollo tecnológico e innovación, públicos o privados, y/o empresas de base tecnológica, con domicilio legal en la República Argentina, y grupos de investigación y/o científicos argentinos pertenecientes al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología público-privado, que presenten un proyecto de innovación y desarrollo.

En esta oportunidad, se considerarán los proyectos de innovación y desarrollo en:

Transición energética e innovación: energías renovables, eficiencia energética, hidrógeno, litio.

Calidad del aire: métodos de filtrado, análisis de macropartículas, sistemas de monitoreo, reducción de gases de Efecto Invernadero; estrategias tecnológicas, económicas y legales de gestión de la calidad del aire.

Tratamiento, reciclado y disminución en el uso de plásticos.

Cabe destacar que los proyectos deberán apuntar a:

– Desarrollo de tecnología a escala piloto y prototipo.

– Producción de conocimientos aplicables a una solución tecnológica, cuyo desarrollo alcanza una escala de laboratorio o equivalente.

– Desarrollo innovador de nuevos procesos y productos a escala piloto o prototipo. Modificación de procesos productivos que impliquen esfuerzos relevantes de ingeniería.

Serán especialmente considerados aquellos proyectos e iniciativas que aporten vanguardia y creatividad.

Dos distinciones para la Innovación

La Distinción SENIOR está destinada a apoyar las investigaciones y/o el desarrollo de proyectos de innovación tecnológica, realizados por un investigador formado o equipo de investigación argentino. El proyecto deberá tener un potencial de cooperación con Francia y puede encontrarse en cualquier fase de su ejecución.

El ganador recibirá 12.000 euros y un subsidio para una estadía en un laboratorio/universidad/centro de investigación/polo tecnológico y/o empresa de base tecnológica radicado en Francia que desarrolle temas relacionados al proyecto ganador.

La Distinción JUNIOR está destinada a apoyar las investigaciones y/o el desarrollo de proyectos de innovación tecnológica de un joven investigador en formación (en el caso de personal del CONICET equivale a las categorías de Beca Posdoctoral o Investigador Asistente). 

El proyecto deberá tener un potencial de cooperación con Francia y puede encontrarse en cualquier fase de su ejecución.

El ganador recibirá 3.000 euros y un subsidio para una estadía en un laboratorio/universidad/centro de investigación/polo tecnológico y/o empresa de base tecnológica radicado en Francia que desarrolle temas relacionados al proyecto ganador.

La suma indicada para cada categoría, así como el correspondiente subsidio para la estadía en Francia, se otorgará al titular del proyecto o a un investigador integrante del mismo, debidamente designado en el formulario de presentación.

¿Cómo postularse?

Aquellos científicos que deseen postularse a la convocatoria deberán ingresar al sitio web y hacer clic en el botón POSTULARME que los redireccionará al Sistema Integral de Gestión y Evaluación (SIGEVA) luego de colocar usuario y contraseña en la Intranet del organismo. 

Luego seleccionar el rol SIGEVA – “Usuario presentación/solicitud” para acceder a la pantalla de postulación a la convocatoria del Premio. 

Quienes no forman parte del CONICET, primero deberán registrarse en la Intranet del organismo para posteriormente completar el formulario de postulación en SIGEVA.

Las consultas podrán ser canalizadas a través del correo distincion-francoargentina@conicet.gov.ar

Al ingresar al formulario de SIGEVA, deberá completar los distintos campos y adjuntar:

CV de hasta 5 páginas.

Presupuesto, Estimación financiera del Proyecto: deberá adjuntar la planilla que figura en el sitio web del Premio.

Documentación complementaria: deberá adjuntar información que considere necesaria sobre su proyecto. (Se admite 1 archivo hasta con 10 páginas en esta sección, incluyendo diagrama de GANTT como opcional).

Cronograma

Prórroga: hasta el viernes 22 de mayo inclusive.

Pre-selección y comunicación de proyectos finalistas (3 por categoría): junio de 2026

Selección final de las propuestas: junio de 2026

Ceremonia de entrega de las Distinciones: septiembre de 2026

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viernes, 20 de marzo de 2026

Argentina y Dinamarca fortalecen lazos de cooperación científica y tecnológica

 

De der. a Izq., Sune Stampe Sorensen, director General de DKPTO; Daniel Salamone, presidente del CONICET y el presidente del INPI, Carlos María Gallo.

Argentina y Dinamarca fortalecen lazos de cooperación científica y tecnológica

El presidente del CONICET Daniel Salamone y el titular del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial Carlos María Gallo encabezaron una jornada de intercambio con autoridades de la Oficina Danesa de Patentes y Marcas (DKPTO), enfocada en la cooperación estratégica en materia de vinculación tecnológica y propiedad intelectual.

Jornada de intercambio con autoridades del INPI y DKPTO.

El presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Daniel Salamone junto con su par del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) Carlos María Gallo encabezaron un jornada de intercambio de acciones de cooperación en tecnología e innovación con el director General de la Oficina Danesa de Patentes y Marcas (DKPTO por sus siglas en inglés), Sune Stampe Sorensen y el Jefe del Departamento de Proyectos Internacionales de DKPTO, Michael Poulsen.

Autoridades del CONICET, INPI y DKPTO con los respectivos equipos técnicos de vinculación tecnológica y cooperación internacional

Las partes dialogaron sobre los marcos regulatorios del CONICET para la creación y consolidación de Empresas de Base Tecnológica (EBTs), startups y servicios de interés en I+D. 

Asimismo, se abordaron los modelos de inversión público-privada impulsados por el Consejo y el INPI en materia de vinculación tecnológica, destacando la gestión del conocimiento y su transferencia al sector productivo. 

Por último, se analizaron diversos casos de éxito de EBTs del Consejo.

Jornada de intercambio con autoridades del INPI y DKPTO.

Por su parte, las autoridades de DKPTO hablaron del panorama actual de la investigación en Dinamarca, destacando la articulación con la academia, en particular con la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), como un eje estratégico para el desarrollo tecnológico. 

En este marco, se resaltó que se promueve activamente el diálogo con las universidades para fomentar estrategias de protección intelectual y patentamiento desde las etapas iniciales de los proyectos.

Jornada de intercambio con autoridades del INPI y DKPTO.

De esta manera, se abrió el diálogo a la posibilidad de compartir experiencias, que aporten valor y transferencia de conocimiento entre investigadores.

Estuvieron presentes, los equipos técnicos de las áreas de Vinculación Tecnológica, Cooperación Internacional y asesores del CONICET, del INPI y del DKPTO.

CONICET

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jueves, 26 de febrero de 2026

Cabezas de langostino en alimento para animales Un proyecto del CENPAT busca transformar

 

 Un proyecto del CENPAT busca transformar cabezas de langostino en alimento para animales

Una iniciativa científica impulsada desde el CESIMAR propone convertir un subproducto pesquero en un insumo de alto valor nutricional para la industria de alimentos balanceados

Durante el procesamiento del langostino en las plantas pesqueras, la cabeza suele ser descartada porque el principal producto comercial es la cola. 

Sin embargo, la cabeza representa cerca del 50 por ciento del peso total del langostino y contiene proteínas de alta calidad, minerales esenciales y otros compuestos bioactivos con gran potencial nutricional. 

En Puerto Madryn se generan aproximadamente 30 mil toneladas anuales de este subproducto, lo que abre una oportunidad estratégica para desarrollar soluciones innovadoras que permitan aprovechar plenamente sus propiedades.

En este contexto, el investigador y actual director del CESIMAR, Augusto Crespi, impulsa la creación de una empresa de base tecnológica denominada Shrimp Solutions

El proyecto busca transformar las cabezas de langostino en un pellet seco de alto valor nutricional destinado a la producción animal, a través de un proceso biotecnológico que preserva sus cualidades originales y permite su conservación sin necesidad de cadena de frío.

“Actualmente existen centros que entierran estos desechos mediante landfarming. 

Si bien es una solución posible, el volumen generado cada temporada brinda la oportunidad de desarrollar alternativas con mayor valor agregado”, explica Crespi, quien agrega que “nos propusimos aplicar ciencia y tecnología para estabilizar rápidamente la materia prima y evitar su degradación, logrando un producto seco, de bajo volumen y fácil almacenamiento”.

La iniciativa fue seleccionada por el Gobierno de la Provincia del Chubut y financiada a través de los Proyectos Federales de Innovación (PFI) del COFECYT, lo que permitirá adquirir equipamiento a escala industrial para la puesta en marcha de una planta piloto.

Shrimp Solutions se enmarca en el concepto de Economía Azul, ya que promueve el desarrollo de productos biotecnológicos a partir de recursos marinos y revaloriza subproductos de la industria pesquera. 

Queremos demostrar que es posible aplicar innovación científica para desarrollar soluciones productivas de alto valor nutricional, generando empleo y fortaleciendo el desarrollo sostenible de Puerto Madryn y la Patagonia”, concluye Crespi

CENPAT

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martes, 11 de noviembre de 2025

Premio L´Oréal- UNESCO 2025 para la científica que desarrolló un método de vanguardia para que las plantas resistan a las olas de calor

 

Premio L´Oréal- UNESCO 2025 para la científica que desarrolló un método de vanguardia para que las plantas resistan a las olas de calor

Se trata de Gabriela Pagnussat, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB)

Las olas de calor acechan a los cultivos en todo el mundo. 

Mientras la temperatura media global aumenta cada año, la científica del CONICET Gabriela Pagnussat encontró una manera de que las plantas no mueran frente al estrés por calor. 

Diseñó, junto a su equipo de trabajo en el Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB, CONICET-UNMDP), un camino para modificar sus genes y dotarlas de “memoria del estrés térmico”, lo que significa que estas plantas nacen aclimatadas a las altas temperaturas. 

Por su descubrimiento, que promete ser una solución biotecnológica al problema mundial de la pérdida del rendimiento en las cosechas, recibió el Premio L´oréal-UNESCO 2025 “Por las mujeres en la ciencia” en colaboración con CONICET, lo que le permitirá dar el próximo paso en su investigación y validar en desarrollo en plantas de arroz y de soja.

“En el mundo, por cada grado de incremento de temperatura media global se pierde entre el tres y el diez por ciento de la producción, lo que significa más de cuarenta mil millones de dólares de pérdidas de manera directa cada año y otros sesenta de manera indirecta”, asegura la científica de 53 años que acaba de ser premiada por su proyecto, que se titula 

“Hacia cultivos resistentes a las olas de calor: Activación del factor de splicing SWAP mediante tecnología CRISPR-dCAS9”. 

El proyecto consiste en desarrollar líneas de plantas con capacidad para tolerar estrés por altas temperaturas que en un futuro puedan extrapolarse a cultivos agronómicos de alto valor, para mejorar su adaptación a eventos de calor extremo y su productividad. 

“Encontrar los mecanismos moleculares de respuesta al calor –dice Pagnussat- nos va a permitir brindar herramientas biotecnológicas para que los cultivos del futuro sean más sustentables”.

Si bien en el mundo varios grupos de investigación y empresas multinacionales están enfocadas en resolver el problema de la tolerancia de las plantas al calor desde hace años, el grupo de trabajo de Pagnussat está a la vanguardia de ese  campo de estudio: 

“Hace unos años, nuestro grupo descubrió el mecanismo por el cual las plantas mueren por calor, y vimos que si frenábamos ese mecanismo, las plantas se hacían resistentes al calor sin necesidad de echar mano a la ´termotolerancia adquirida´, que es cuando las plantas se aclimatan previamente para tolerar períodos de calor extremo. 

Es decir que descubrimos cómo las plantas pueden tolerar las olas de calor sin necesidad de aclimatación previa”, dice Pagnussat.

A la vanguardia

El momento bisagra en el camino de Pagnussat hacia el diseño de plantas resistentes al calor ocurrió en el año 2012, durante un congreso al que la científica asistió en Washington DC. 

Allí conoció a un colega de la Universidad de Columbia que acababa de describir un nuevo mecanismo a través del cual las células tumorales mueren en los seres humanos. 

A Pagnussat se le ocurrió traspolar el descubrimiento de las células tumorales en seres humanos hacia las plantas. 

Ya de regreso a su laboratorio, junto a sus colegas del CONICET Ayelén Distéfano y Victoria Martin, sometió a un grupo de plantas en las que había inhibido el mismo camino de muerte celular que había descripto su colega de la Universidad de Columbia, a una temperatura de 55 grados centígrados, y dejó otro grupo de plantas sin tratar. 

Encerradas en el laboratorio frente a su experimento, comenzaron a ver que las plantas tratadas sobrevivían, y las que no habían sido tratadas, morían. 

“´No puede ser´, decíamos con Victoria y Ayelén, y lo repetíamos una y otra vez y siempre nos daba igual. 

Si sometíamos a las plantas a otro factor de estrés, como la sequía, no funcionaba: las plantas se morían. 

Ahí nos dimos cuenta que estábamos frente a algo muy diferente”, recuerda la científica, “algo que nos permitía actuar puntualmente contra el calor”.

El mecanismo que lograron inhibir se llama “ferroptosis”: un proceso de muerte celular que depende del hierro, y se dispara específicamente por calor. 

Ese descubrimiento lo publicaron en el año 2017 en un paper que fue portada de la revista Journal of Cell Biology. 

“A partir de este descubrimiento empezamos a ver que en otras especies ocurría lo mismo, de hecho hay grupos que reportaron un mecanismo similar en otras especies, y también vimos que ocurre en algas unicelulares, y en bacterias fotosintéticas, es decir que es un mecanismo muy conservado. 

Eso nos dio la pauta de que se podía replicar teóricamente en cualquier planta. 

En cualquier cultivo nosotros podríamos detener este mecanismo de muerte celular y obtener plantas resistentes a las altas temperaturas”, señala la científica laureada.

Para frenar la ferroptosis, la científica llegó a SWAP: un gen que participa en un mecanismo molecular que se llama Splicing y que aparece cuando se inhibe la muerte celular que es afectada por el calor en las plantas. 

Al activar “SWAP le conferimos a las plantas como una ´memoria del estrés térmico´. 

Al modificar la transcripción de SWAP, lo que nosotros modificamos es esa memoria”. 

Para “prender” SWAP, es decir que estas plantas tengan este mecanismo encendido sin un estrés o una preaclimatación, utilizaron una tecnología para modificar genes llamada CRISPR-dCAS9. 

“Sería como implantarles una memoria artificial: transformamos a todas las plantas en plantas que recuerdan un calor que nunca antes vivieron. 

Eso las hace nacer preparadas para las altas temperaturas”, indica Pagnussat. 

“En lenguaje científico, esa es la gran hipótesis de nuestro proyecto: que si nosotros tenemos prendido SWAP, aun cuando las plantas no estén sometidas a ningún tipo de estrés, estamos preparando a esta planta para cuando venga una ola de calor”, detalla.

Y subraya: “El hecho de que este mecanismo solamente responda al calor es además una ventaja. 

Sabemos que si modificamos genéticamente la planta para que subsista al calor, no vamos a afectar otras funciones de la planta, su desarrollo o crecimiento. 

Este descubrimiento nos posiciona en un lugar clave para una innovación tecnológica. 

Obtenemos plantas que ya desde la semilla tienen ese gen SWAP activado, es decir, una planta preparada para soportas las altas temperaturas todo el tiempo, aunque no haya sido aclimatada”, dice Pagnussat, que creó recientemente la Empresa de Base Tecnológica llamada Thermoreleaf, para continuar el camino hacia la creación de plantas resistentes al calor.

Un mundo fascinante

La vocación científica de Pagnussat comenzó en el colegio secundario, “a partir de un taller de genética que tuve en el colegio, que me fascinó y dije ´yo quiero estudiar Biología´”, recuerda. 

Lo que no se imaginaba era la atracción que le iban a causar puntualmente las plantas. 

“En mi doctorado comencé a estudiar las plantas y me fascinó descubrir su resiliencia, la plasticidad que tienen. 

Las plantas no son como los animales, que pueden escapar ante una situación de estrés. 

Están expuestas a ambientes muchas veces de manera terrible y sin embargo crecen, se desarrollan, sobreviven. 

Necesitan adaptarse en el lugar en el que están, por eso han desarrollado durante su camino evolutivo estrategias a nivel bioquímico y molecular que les permiten sobrevivir a agresiones del ambiente, tanto biológicas como físicas, que hace que tengan esa plasticidad y esos mecanismos múltiples de los cuales nosotros tenemos tanto que aprender”, señala la científica.

Para realizar su posdoctorado, Pagnussat se trasladó a la Universidad de California, en Davis, y regresó al país en 2009, gracias al programa de repatriación de científicos. 

Desarrolló su línea de estudio en plantas en el IIB, en biología reproductiva de las plantas y también en el estudio de sus respuestas moleculares al ambiente, lo que derivó en que descubriera el proceso de muerte celular programada de las plantas en respuesta al calor y comience el proyecto por el que acaba de ser premiada.

“El premio L´oréal para mí siempre fue muy relevante. 

Es un gran honor recibirlo, porque sé el talento que tienen en Argentina las científicas y la competencia que existe en el país”, dice Pagnussat, que se enteró de que había ganado un premio justo antes de entrar a un zoom de trabajo, sola en su oficina. 

Le tomó un rato salir del shock y comunicarle la noticia a sus seres queridos. 

“Ser mujer y científica a veces es un poco duro, pero creo que siempre en la vida es más fácil cuando tenés el equipo adecuado”, reflexiona. 

“En mi caso, siempre me rodeé de colegas o jefes que fueron una gran red de apoyo. 

Tengo un esposo científico que es un gran compañero y tres hijos, me fui al exterior por mi carrera, viajo, y en mi caso siento que ser mamá me hizo mucho más eficiente en mi trabajo”.

Para Pagnussat, recibir este reconocimiento ahora “es una emoción, porque no podía llegar en un mejor momento: necesitamos esta visibilidad para lograr apoyo público y privado para nuestro proyecto para seguir adelante. 

Este premio nos abre una puerta enorme para corroborar los alcances de esta nueva tecnología tan prometedora no solo para nosotros, sino para la industria agropecuaria global 

Necesitamos visibilizar cómo un proyecto de investigación básica puede ser la llave de la innovación. Porque la innovación se basa en el descubrimiento”, asegura. 

Y cierra: “Mi sueño a futuro es que lo que descubrimos se aplique en todos los cultivos que sufren olas de calor, en vid, tomate, trigo, cultivos intensivos y extensivos, y logre resolver el problema de las pérdidas de cultivo por esta exposición a temperaturas extremas. 

Estaríamos dando una solución desde la ciencia a una amenaza a la seguridad alimentaria global”.

Por Cintia Kemelmajer

CONICET

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