sábado, 6 de junio de 2026

HyperSperm La tecnología de capacitación espermática creada por científicos del CONICET

 

 Espermatozoides humanos vistos bajo el microscopio. (Foto: Elizabeth Karayekov - IBR).

HyperSperm La tecnología de capacitación espermática creada por científicos del CONICET avanza hacia la mejora de las tasas de embarazo en fertilización in vitro

El último estudio clínico, realizado en tres centros de fertilidad, involucró a 41 parejas y demostró un aumento en la cantidad y la calidad de los embriones transferibles. 

La técnica fue desarrollada por Fecundis, una empresa de base tecnológica reconocida por el CONICET que busca llevar la capacitación espermática a la práctica clínica de la reproducción asistida.

“En Argentina anualmente se hacen casi 25 mil tratamientos de asistencia reproductiva, pero tenemos solo cinco mil nacimientos por año. 

Esta diferencia nos indica que hay mucho por mejorar en las técnicas que hoy ofrece la clínica médica”, afirma Darío Krapf, investigador del CONICET en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR) y cofundador de Fecundis, la empresa de base tecnológica (EBT) reconocida por el CONICET que actualmente cuenta con once bebés nacidos como resultado de los ensayos realizados con su tecnología HyperSperm

Esta tecnología se basa en reproducir in vitro los mismos cambios bioquímicos que experimentan los espermatozoides de forma natural en el tracto reproductivo femenino antes de la fecundación y abren una nueva vía en reproducción asistida: no sólo seleccionar gametos y embriones, sino mejorar funcionalmente el espermatozoide antes de la fecundación

Un trabajo reciente publicado en la revista Journal of Translational Medicine muestra que la aplicación de HyperSperm no sólo incrementó un 16 por ciento la cantidad de embriones transferibles por ciclo de fertilización in vitro (FIV), sino también que- más relevante aún- el 50 por ciento de estos embriones tienen dotación cromosómica normal (euploides), lo que representa un aumento del 20 por ciento con respecto a los procedimientos clásicos.

Según expresa Krapf: “Este es un dato importantísimo porque si como resultado de una FIV clásica solamente el 30 por ciento de los embriones son euploides, eso significa que uno de cada tres podría dar origen a un embarazo a término. 

Una pareja en promedio necesita de tres intentos para lograrlo. 

Quienes hacemos ciencia detrás de la clínica y los que están en la clínica día a día con los pacientes, sentimos que debemos mejorar esas tasas de éxito. 

Nuestra misión en Fecundis es ayudar a que más pacientes puedan llegar antes al resultado que más esperan: volver a casa con un bebé”.

Además de Dario Krapf, Fecundis fue fundada en 2020 por Mariano Buffone, investigador del CONICET en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET-Fundación IBYME) y también coautor del artículo, junto a Rita Vassena, líder internacionalmente reconocida en el campo de la reproducción asistida

Darío Krapf, Valentina Torres Montserrat y Carolina Baro Graf en el laboratorio de Fecundis en Rosario. (Foto: Elizabeth Karayekov - IBR).

Un cambio de paradigma en fertilidad asistida

Han pasado 48 años del primer nacimiento de un bebé concebido mediante FIV y desde entonces se estima que entre 10 y 13 millones de personas en todo el mundo han nacido por fertilización asistida. 

Un número que, si bien impacta, representa el éxito del tratamiento en tan sólo el 30 por ciento de los casos y que, según indica Valentina Torres Monserrat, directora de Laboratorio en Fertya Medicina Reproductiva y también autora del paper, en los últimos años no se ha podido mejorar, pese al desarrollo de nuevas tecnologías. 

“Las herramientas actuales se orientan a la selección de los mejores espermatozoides, de los mejores ovocitos, de los mejores embriones para transferir, pero eso no está mejorando las tasas de embarazo”, afirma. 

Según Krapf esto ocurre porque si bien las tasas de óvulos fecundados in vitro son altas, solamente la mitad de éstos lograrán llegar al quinto o sexto día de desarrollo para alcanzar el estadio de blastocisto, como se denomina al embrión de entre 150 y 200 células que se considera transferible para ser implantado en el útero, “aquí está el cuello de botella en la clínica reproductiva hoy, en la cantidad de embriones aptos para transferencia intrauterina, y es donde apuntamos con HyperSperm, a tener una diferencia incremental mejorando la calidad de embriones a través de la mejora en la funcionalidad de los espermatozoides”, afirma el científico.

Carolina Baro Graf en el laboratorio de Fecundis en Rosario. (Foto: Elizabeth Karayekov - IBR).

La investigación, llevada a cabo entre agosto de 2023 y diciembre de 2025 en las clínicas Pregna Medicina Reproductiva, In vitro Buenos Aires y Fertya Medicina Reproductiva, incluyó a 41 parejas que tenían indicación de fecundación in vitro por método tradicional y accedieron a realizar el protocolo experimental. 

El diseño de la prueba realizada se denomina “brazo partido” y consiste en dividir en dos las muestras de ovocitos y espermatozoides de cada pareja, de manera que cada una lleve adelante dos procesos de FIV independientes. 

Uno de ellos actúa como control, ya que sigue los pasos usuales del protocolo realizado en la clínica, mientras que el otro procedimiento de FIV lleva una diferencia: los espermatozoides son tratados con HyperSperm previamente a su encuentro con los ovocitos. 

“Este diseño tiene mucha validez estadística porque utilizamos ovocitos hermanos divididos en dos, donde un grupo es control y en el otro vemos los efectos de HyperSperm”, sintetiza Torres, y revela: 

“En principio vimos que el 98 por ciento de los embriones se desarrollan de forma similar hasta el día tres. 

Pero luego, comenzamos a ver las diferencias: los espermatozoides que fueron tratados con la tecnología HyperSperm tienen mejores aptitudes que repercuten en el avance del desarrollo del embrión, alcanzando en el 50 por ciento de los casos el estado de blastocisto al día seis y con una dotación cromosómica normal”.

Krapf grafica la importancia de este dato: “En nueve de las 41 parejas no se obtuvieron embriones como resultado del procedimiento control mientras que con HyperSperm tuvieron embriones transferibles”. 

Por su parte, Torres destaca lo que esto significa para los pacientes: “Emocionalmente es muy difícil, cuando no se logra obtener embriones, la pareja pierde un ciclo, tienen que volver a empezar. 

Una mejora del protocolo que logre que el paciente tenga, aunque sea uno o dos embriones para transferir, va a ser muy bien recibida. 

Trabajando en fertilidad hay un grado de sensibilidad enorme, es una rama de la medicina que trata de la esperanza”.

Muestras  de espermatozoides durante el proceso de FIV en Fertya Medicina Reproductiva. (Foto gentileza Carolina Baro Graf).

La investigación detrás de los avances

Desde los comienzos de su carrera científica, Krapf se ha dedicado a desentrañar los eventos moleculares por los cuales los espermatozoides adquieren su potencial fértil para fecundar un óvulo. 

Este proceso denominado capacitación espermática involucra una serie de modificaciones que se dan cuando los espermatozoides recorren el tracto reproductor femenino. 

Entonces, en los procedimientos de reproducción asistida in vitro, la capacitación no puede ocurrir naturalmente. 

“Fecundis se funda en 2020 a partir de la idea de hacer ciencia traslacional y llevar el conocimiento que teníamos en el laboratorio a la clínica reproductiva. 

HyperSperm resume muchos años de estudio tratando de mimetizar lo que le pasa al espermatozoide dentro del cuerpo de la mujer, para lograr capacitarlos en un tubo de ensayo, haciéndolos más aptos para fecundar y dar mejores resultados en FIV”, destaca el investigador. 

Según Torres: “La evidencia científica es fundamental para quienes estamos en la clínica con los pacientes, y hoy en día cada vez más datos científicos nos están diciendo que el espermatozoide no tiene solo como función transportar el ADN, sino que tiene un montón de otras funciones importantísimas que ayudan al ovocito y al futuro embrión a desarrollarse”. 

La tecnología innovadora de Fecundis, concluye Krapf, de alguna manera, “corrige lo que le puede faltar al espermatozoide cuando fecunda fuera del cuerpo de la mujer”.

En base a los alentadores resultados obtenidos, Fecundis avanza hacia otro ensayo clínico de HyperSperm en la cual se estima participen 202 parejas en clínicas de medicina reproductiva de Argentina y Estados Unidos. 

Esta etapa marca el paso de Fecundis desde la validación clínica hacia la implementación regulatoria y comercial de una tecnología diseñada para integrarse en el flujo de trabajo habitual de los laboratorios de FIV. 

“Recalco el gran apoyo de todas estas clínicas que han participado en los protocolos experimentales, porque poniendo todo su prestigio, confían en la ciencia que hacemos y eso para nosotros es un gran aval”, expresa Krapf.

¿Qué hace falta para que la tecnología HyperSperm esté al alcance de los pacientes que afrontan una FIV? 

“Es este momento estamos transitando las etapas regulatorias pensando en el año 2027, tener el panorama allanado para su comercialización”, afirma el investigador del CONICET

Desde su lugar en clínica médica Torres confía en el aporte científico: 

“Yo creo que a la mayoría de los pacientes de reproducción asistida les va a beneficiar; la ciencia es la clave en todo ámbito y en medicina aún más”.

Darío Krapf en su oficina del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario. (Foto: Elizabeth Karayekov - IBR).

Referencia bibliográfica: 

Oscoz-Susino, N., Gómez-Elías, M.D., Bisioli, C. et al. A multicenter, prospective sibling oocyte study revealed that HyperSperm™ improves the number and quality of embryos in patients undergoing in vitro fertilization. J Transl Med 24, 729 (2026). https://doi.org/10.1186/s12967-026-08261-4

Por Elizabeth Karayekov – Área de Comunicación IBR

CONICET

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martes, 19 de mayo de 2026

Se prorroga la convocatoria para la X edición de la Distinción Franco-Argentina en Innovación

  

Se prorroga la convocatoria para la X edición de la Distinción Franco-Argentina en Innovación

La fecha de cierre se extendió hasta el viernes 22 de mayo inclusive.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Institut français d’Argentine (IFA)/Embajada de Francia y la empresa TotalEnergies en Argentina, anuncian la prórroga de la X Distinción Franco-Argentina en Innovación. 

La fecha de cierre se extendió hasta el viernes 22 de mayo inclusive.

El objetivo de este galardón es estimular y difundir los procesos de transferencia de conocimientos y tecnología, aplicados a productos y/o procesos que mejoren la calidad de vida de la sociedad y busquen promover las innovaciones tecnológicas en las áreas de energías, calidad del aire, tratamiento y reciclado de plásticos.

Podrán participar en el concurso personas físicas mayores de 18 años, científicos y/o grupos de investigación que pertenezcan a universidades, centros de investigación de Argentina, de desarrollo tecnológico e innovación, públicos o privados, y/o empresas de base tecnológica, con domicilio legal en la República Argentina, y grupos de investigación y/o científicos argentinos pertenecientes al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología público-privado, que presenten un proyecto de innovación y desarrollo.

En esta oportunidad, se considerarán los proyectos de innovación y desarrollo en:

Transición energética e innovación: energías renovables, eficiencia energética, hidrógeno, litio.

Calidad del aire: métodos de filtrado, análisis de macropartículas, sistemas de monitoreo, reducción de gases de Efecto Invernadero; estrategias tecnológicas, económicas y legales de gestión de la calidad del aire.

Tratamiento, reciclado y disminución en el uso de plásticos.

Cabe destacar que los proyectos deberán apuntar a:

– Desarrollo de tecnología a escala piloto y prototipo.

– Producción de conocimientos aplicables a una solución tecnológica, cuyo desarrollo alcanza una escala de laboratorio o equivalente.

– Desarrollo innovador de nuevos procesos y productos a escala piloto o prototipo. Modificación de procesos productivos que impliquen esfuerzos relevantes de ingeniería.

Serán especialmente considerados aquellos proyectos e iniciativas que aporten vanguardia y creatividad.

Dos distinciones para la Innovación

La Distinción SENIOR está destinada a apoyar las investigaciones y/o el desarrollo de proyectos de innovación tecnológica, realizados por un investigador formado o equipo de investigación argentino. El proyecto deberá tener un potencial de cooperación con Francia y puede encontrarse en cualquier fase de su ejecución.

El ganador recibirá 12.000 euros y un subsidio para una estadía en un laboratorio/universidad/centro de investigación/polo tecnológico y/o empresa de base tecnológica radicado en Francia que desarrolle temas relacionados al proyecto ganador.

La Distinción JUNIOR está destinada a apoyar las investigaciones y/o el desarrollo de proyectos de innovación tecnológica de un joven investigador en formación (en el caso de personal del CONICET equivale a las categorías de Beca Posdoctoral o Investigador Asistente). 

El proyecto deberá tener un potencial de cooperación con Francia y puede encontrarse en cualquier fase de su ejecución.

El ganador recibirá 3.000 euros y un subsidio para una estadía en un laboratorio/universidad/centro de investigación/polo tecnológico y/o empresa de base tecnológica radicado en Francia que desarrolle temas relacionados al proyecto ganador.

La suma indicada para cada categoría, así como el correspondiente subsidio para la estadía en Francia, se otorgará al titular del proyecto o a un investigador integrante del mismo, debidamente designado en el formulario de presentación.

¿Cómo postularse?

Aquellos científicos que deseen postularse a la convocatoria deberán ingresar al sitio web y hacer clic en el botón POSTULARME que los redireccionará al Sistema Integral de Gestión y Evaluación (SIGEVA) luego de colocar usuario y contraseña en la Intranet del organismo. 

Luego seleccionar el rol SIGEVA – “Usuario presentación/solicitud” para acceder a la pantalla de postulación a la convocatoria del Premio. 

Quienes no forman parte del CONICET, primero deberán registrarse en la Intranet del organismo para posteriormente completar el formulario de postulación en SIGEVA.

Las consultas podrán ser canalizadas a través del correo distincion-francoargentina@conicet.gov.ar

Al ingresar al formulario de SIGEVA, deberá completar los distintos campos y adjuntar:

CV de hasta 5 páginas.

Presupuesto, Estimación financiera del Proyecto: deberá adjuntar la planilla que figura en el sitio web del Premio.

Documentación complementaria: deberá adjuntar información que considere necesaria sobre su proyecto. (Se admite 1 archivo hasta con 10 páginas en esta sección, incluyendo diagrama de GANTT como opcional).

Cronograma

Prórroga: hasta el viernes 22 de mayo inclusive.

Pre-selección y comunicación de proyectos finalistas (3 por categoría): junio de 2026

Selección final de las propuestas: junio de 2026

Ceremonia de entrega de las Distinciones: septiembre de 2026

CONICET

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viernes, 20 de marzo de 2026

Argentina y Dinamarca fortalecen lazos de cooperación científica y tecnológica

 

De der. a Izq., Sune Stampe Sorensen, director General de DKPTO; Daniel Salamone, presidente del CONICET y el presidente del INPI, Carlos María Gallo.

Argentina y Dinamarca fortalecen lazos de cooperación científica y tecnológica

El presidente del CONICET Daniel Salamone y el titular del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial Carlos María Gallo encabezaron una jornada de intercambio con autoridades de la Oficina Danesa de Patentes y Marcas (DKPTO), enfocada en la cooperación estratégica en materia de vinculación tecnológica y propiedad intelectual.

Jornada de intercambio con autoridades del INPI y DKPTO.

El presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Daniel Salamone junto con su par del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) Carlos María Gallo encabezaron un jornada de intercambio de acciones de cooperación en tecnología e innovación con el director General de la Oficina Danesa de Patentes y Marcas (DKPTO por sus siglas en inglés), Sune Stampe Sorensen y el Jefe del Departamento de Proyectos Internacionales de DKPTO, Michael Poulsen.

Autoridades del CONICET, INPI y DKPTO con los respectivos equipos técnicos de vinculación tecnológica y cooperación internacional

Las partes dialogaron sobre los marcos regulatorios del CONICET para la creación y consolidación de Empresas de Base Tecnológica (EBTs), startups y servicios de interés en I+D. 

Asimismo, se abordaron los modelos de inversión público-privada impulsados por el Consejo y el INPI en materia de vinculación tecnológica, destacando la gestión del conocimiento y su transferencia al sector productivo. 

Por último, se analizaron diversos casos de éxito de EBTs del Consejo.

Jornada de intercambio con autoridades del INPI y DKPTO.

Por su parte, las autoridades de DKPTO hablaron del panorama actual de la investigación en Dinamarca, destacando la articulación con la academia, en particular con la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU), como un eje estratégico para el desarrollo tecnológico. 

En este marco, se resaltó que se promueve activamente el diálogo con las universidades para fomentar estrategias de protección intelectual y patentamiento desde las etapas iniciales de los proyectos.

Jornada de intercambio con autoridades del INPI y DKPTO.

De esta manera, se abrió el diálogo a la posibilidad de compartir experiencias, que aporten valor y transferencia de conocimiento entre investigadores.

Estuvieron presentes, los equipos técnicos de las áreas de Vinculación Tecnológica, Cooperación Internacional y asesores del CONICET, del INPI y del DKPTO.

CONICET

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jueves, 26 de febrero de 2026

Cabezas de langostino en alimento para animales Un proyecto del CENPAT busca transformar

 

 Un proyecto del CENPAT busca transformar cabezas de langostino en alimento para animales

Una iniciativa científica impulsada desde el CESIMAR propone convertir un subproducto pesquero en un insumo de alto valor nutricional para la industria de alimentos balanceados

Durante el procesamiento del langostino en las plantas pesqueras, la cabeza suele ser descartada porque el principal producto comercial es la cola. 

Sin embargo, la cabeza representa cerca del 50 por ciento del peso total del langostino y contiene proteínas de alta calidad, minerales esenciales y otros compuestos bioactivos con gran potencial nutricional. 

En Puerto Madryn se generan aproximadamente 30 mil toneladas anuales de este subproducto, lo que abre una oportunidad estratégica para desarrollar soluciones innovadoras que permitan aprovechar plenamente sus propiedades.

En este contexto, el investigador y actual director del CESIMAR, Augusto Crespi, impulsa la creación de una empresa de base tecnológica denominada Shrimp Solutions

El proyecto busca transformar las cabezas de langostino en un pellet seco de alto valor nutricional destinado a la producción animal, a través de un proceso biotecnológico que preserva sus cualidades originales y permite su conservación sin necesidad de cadena de frío.

“Actualmente existen centros que entierran estos desechos mediante landfarming. 

Si bien es una solución posible, el volumen generado cada temporada brinda la oportunidad de desarrollar alternativas con mayor valor agregado”, explica Crespi, quien agrega que “nos propusimos aplicar ciencia y tecnología para estabilizar rápidamente la materia prima y evitar su degradación, logrando un producto seco, de bajo volumen y fácil almacenamiento”.

La iniciativa fue seleccionada por el Gobierno de la Provincia del Chubut y financiada a través de los Proyectos Federales de Innovación (PFI) del COFECYT, lo que permitirá adquirir equipamiento a escala industrial para la puesta en marcha de una planta piloto.

Shrimp Solutions se enmarca en el concepto de Economía Azul, ya que promueve el desarrollo de productos biotecnológicos a partir de recursos marinos y revaloriza subproductos de la industria pesquera. 

Queremos demostrar que es posible aplicar innovación científica para desarrollar soluciones productivas de alto valor nutricional, generando empleo y fortaleciendo el desarrollo sostenible de Puerto Madryn y la Patagonia”, concluye Crespi

CENPAT

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martes, 11 de noviembre de 2025

Premio L´Oréal- UNESCO 2025 para la científica que desarrolló un método de vanguardia para que las plantas resistan a las olas de calor

 

Premio L´Oréal- UNESCO 2025 para la científica que desarrolló un método de vanguardia para que las plantas resistan a las olas de calor

Se trata de Gabriela Pagnussat, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB)

Las olas de calor acechan a los cultivos en todo el mundo. 

Mientras la temperatura media global aumenta cada año, la científica del CONICET Gabriela Pagnussat encontró una manera de que las plantas no mueran frente al estrés por calor. 

Diseñó, junto a su equipo de trabajo en el Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB, CONICET-UNMDP), un camino para modificar sus genes y dotarlas de “memoria del estrés térmico”, lo que significa que estas plantas nacen aclimatadas a las altas temperaturas. 

Por su descubrimiento, que promete ser una solución biotecnológica al problema mundial de la pérdida del rendimiento en las cosechas, recibió el Premio L´oréal-UNESCO 2025 “Por las mujeres en la ciencia” en colaboración con CONICET, lo que le permitirá dar el próximo paso en su investigación y validar en desarrollo en plantas de arroz y de soja.

“En el mundo, por cada grado de incremento de temperatura media global se pierde entre el tres y el diez por ciento de la producción, lo que significa más de cuarenta mil millones de dólares de pérdidas de manera directa cada año y otros sesenta de manera indirecta”, asegura la científica de 53 años que acaba de ser premiada por su proyecto, que se titula 

“Hacia cultivos resistentes a las olas de calor: Activación del factor de splicing SWAP mediante tecnología CRISPR-dCAS9”. 

El proyecto consiste en desarrollar líneas de plantas con capacidad para tolerar estrés por altas temperaturas que en un futuro puedan extrapolarse a cultivos agronómicos de alto valor, para mejorar su adaptación a eventos de calor extremo y su productividad. 

“Encontrar los mecanismos moleculares de respuesta al calor –dice Pagnussat- nos va a permitir brindar herramientas biotecnológicas para que los cultivos del futuro sean más sustentables”.

Si bien en el mundo varios grupos de investigación y empresas multinacionales están enfocadas en resolver el problema de la tolerancia de las plantas al calor desde hace años, el grupo de trabajo de Pagnussat está a la vanguardia de ese  campo de estudio: 

“Hace unos años, nuestro grupo descubrió el mecanismo por el cual las plantas mueren por calor, y vimos que si frenábamos ese mecanismo, las plantas se hacían resistentes al calor sin necesidad de echar mano a la ´termotolerancia adquirida´, que es cuando las plantas se aclimatan previamente para tolerar períodos de calor extremo. 

Es decir que descubrimos cómo las plantas pueden tolerar las olas de calor sin necesidad de aclimatación previa”, dice Pagnussat.

A la vanguardia

El momento bisagra en el camino de Pagnussat hacia el diseño de plantas resistentes al calor ocurrió en el año 2012, durante un congreso al que la científica asistió en Washington DC. 

Allí conoció a un colega de la Universidad de Columbia que acababa de describir un nuevo mecanismo a través del cual las células tumorales mueren en los seres humanos. 

A Pagnussat se le ocurrió traspolar el descubrimiento de las células tumorales en seres humanos hacia las plantas. 

Ya de regreso a su laboratorio, junto a sus colegas del CONICET Ayelén Distéfano y Victoria Martin, sometió a un grupo de plantas en las que había inhibido el mismo camino de muerte celular que había descripto su colega de la Universidad de Columbia, a una temperatura de 55 grados centígrados, y dejó otro grupo de plantas sin tratar. 

Encerradas en el laboratorio frente a su experimento, comenzaron a ver que las plantas tratadas sobrevivían, y las que no habían sido tratadas, morían. 

“´No puede ser´, decíamos con Victoria y Ayelén, y lo repetíamos una y otra vez y siempre nos daba igual. 

Si sometíamos a las plantas a otro factor de estrés, como la sequía, no funcionaba: las plantas se morían. 

Ahí nos dimos cuenta que estábamos frente a algo muy diferente”, recuerda la científica, “algo que nos permitía actuar puntualmente contra el calor”.

El mecanismo que lograron inhibir se llama “ferroptosis”: un proceso de muerte celular que depende del hierro, y se dispara específicamente por calor. 

Ese descubrimiento lo publicaron en el año 2017 en un paper que fue portada de la revista Journal of Cell Biology. 

“A partir de este descubrimiento empezamos a ver que en otras especies ocurría lo mismo, de hecho hay grupos que reportaron un mecanismo similar en otras especies, y también vimos que ocurre en algas unicelulares, y en bacterias fotosintéticas, es decir que es un mecanismo muy conservado. 

Eso nos dio la pauta de que se podía replicar teóricamente en cualquier planta. 

En cualquier cultivo nosotros podríamos detener este mecanismo de muerte celular y obtener plantas resistentes a las altas temperaturas”, señala la científica laureada.

Para frenar la ferroptosis, la científica llegó a SWAP: un gen que participa en un mecanismo molecular que se llama Splicing y que aparece cuando se inhibe la muerte celular que es afectada por el calor en las plantas. 

Al activar “SWAP le conferimos a las plantas como una ´memoria del estrés térmico´. 

Al modificar la transcripción de SWAP, lo que nosotros modificamos es esa memoria”. 

Para “prender” SWAP, es decir que estas plantas tengan este mecanismo encendido sin un estrés o una preaclimatación, utilizaron una tecnología para modificar genes llamada CRISPR-dCAS9. 

“Sería como implantarles una memoria artificial: transformamos a todas las plantas en plantas que recuerdan un calor que nunca antes vivieron. 

Eso las hace nacer preparadas para las altas temperaturas”, indica Pagnussat. 

“En lenguaje científico, esa es la gran hipótesis de nuestro proyecto: que si nosotros tenemos prendido SWAP, aun cuando las plantas no estén sometidas a ningún tipo de estrés, estamos preparando a esta planta para cuando venga una ola de calor”, detalla.

Y subraya: “El hecho de que este mecanismo solamente responda al calor es además una ventaja. 

Sabemos que si modificamos genéticamente la planta para que subsista al calor, no vamos a afectar otras funciones de la planta, su desarrollo o crecimiento. 

Este descubrimiento nos posiciona en un lugar clave para una innovación tecnológica. 

Obtenemos plantas que ya desde la semilla tienen ese gen SWAP activado, es decir, una planta preparada para soportas las altas temperaturas todo el tiempo, aunque no haya sido aclimatada”, dice Pagnussat, que creó recientemente la Empresa de Base Tecnológica llamada Thermoreleaf, para continuar el camino hacia la creación de plantas resistentes al calor.

Un mundo fascinante

La vocación científica de Pagnussat comenzó en el colegio secundario, “a partir de un taller de genética que tuve en el colegio, que me fascinó y dije ´yo quiero estudiar Biología´”, recuerda. 

Lo que no se imaginaba era la atracción que le iban a causar puntualmente las plantas. 

“En mi doctorado comencé a estudiar las plantas y me fascinó descubrir su resiliencia, la plasticidad que tienen. 

Las plantas no son como los animales, que pueden escapar ante una situación de estrés. 

Están expuestas a ambientes muchas veces de manera terrible y sin embargo crecen, se desarrollan, sobreviven. 

Necesitan adaptarse en el lugar en el que están, por eso han desarrollado durante su camino evolutivo estrategias a nivel bioquímico y molecular que les permiten sobrevivir a agresiones del ambiente, tanto biológicas como físicas, que hace que tengan esa plasticidad y esos mecanismos múltiples de los cuales nosotros tenemos tanto que aprender”, señala la científica.

Para realizar su posdoctorado, Pagnussat se trasladó a la Universidad de California, en Davis, y regresó al país en 2009, gracias al programa de repatriación de científicos. 

Desarrolló su línea de estudio en plantas en el IIB, en biología reproductiva de las plantas y también en el estudio de sus respuestas moleculares al ambiente, lo que derivó en que descubriera el proceso de muerte celular programada de las plantas en respuesta al calor y comience el proyecto por el que acaba de ser premiada.

“El premio L´oréal para mí siempre fue muy relevante. 

Es un gran honor recibirlo, porque sé el talento que tienen en Argentina las científicas y la competencia que existe en el país”, dice Pagnussat, que se enteró de que había ganado un premio justo antes de entrar a un zoom de trabajo, sola en su oficina. 

Le tomó un rato salir del shock y comunicarle la noticia a sus seres queridos. 

“Ser mujer y científica a veces es un poco duro, pero creo que siempre en la vida es más fácil cuando tenés el equipo adecuado”, reflexiona. 

“En mi caso, siempre me rodeé de colegas o jefes que fueron una gran red de apoyo. 

Tengo un esposo científico que es un gran compañero y tres hijos, me fui al exterior por mi carrera, viajo, y en mi caso siento que ser mamá me hizo mucho más eficiente en mi trabajo”.

Para Pagnussat, recibir este reconocimiento ahora “es una emoción, porque no podía llegar en un mejor momento: necesitamos esta visibilidad para lograr apoyo público y privado para nuestro proyecto para seguir adelante. 

Este premio nos abre una puerta enorme para corroborar los alcances de esta nueva tecnología tan prometedora no solo para nosotros, sino para la industria agropecuaria global 

Necesitamos visibilizar cómo un proyecto de investigación básica puede ser la llave de la innovación. Porque la innovación se basa en el descubrimiento”, asegura. 

Y cierra: “Mi sueño a futuro es que lo que descubrimos se aplique en todos los cultivos que sufren olas de calor, en vid, tomate, trigo, cultivos intensivos y extensivos, y logre resolver el problema de las pérdidas de cultivo por esta exposición a temperaturas extremas. 

Estaríamos dando una solución desde la ciencia a una amenaza a la seguridad alimentaria global”.

Por Cintia Kemelmajer

CONICET

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martes, 21 de octubre de 2025

Proyectos de base tecnológica que se destacaron en el concurso IB50K del Instituto Balseiro impulsan Científicos del CONICET

 

De la ceremonia de premiación participaron integrantes de la comunidad científica, académica, empresas e instituciones patrocinantes. Gentileza: IB / Fotógrafa: Verónica Manzanares.

Científicos del CONICET impulsan proyectos de base tecnológica que se destacaron en el concurso IB50K del Instituto Balseiro

En la edición 15° de este certamen de planes de negocio fueron reconocidos equipos tecnoemprendedores con participación y liderazgo de integrantes del organismo, que obtuvieron el 1er. y 2do. premio, así como el premio especial del CONICET de Enfoque Transdisciplinario en Innovación Tecnológica. 

También las diversas iniciativas lograron premios especiales.

La jornada de premiación del IB50K 2025 fue desarrollada en el Instituto Balseiro, institución dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo

Allí, se entregaron los premios y menciones especiales en la 15° edición de este concurso que fomenta la creación de Empresas de Base Tecnológica en Argentina, mediante la convocatoria a jóvenes a presentar planes de negocios que se enmarcan en el desarrollo tecnológico-industrial, la transferencia y la innovación.

El primer premio fue otorgado al proyecto Calíape que a través de una aplicación móvil utiliza Inteligencia Artificial para reconectar al médico con el paciente. 

El segundo premio del IB50K y premio especial del CONICET fue entregado a Bio H41 que presentó un innovador activo cosmético natural inspirado en levaduras patagónicas; y el tercer premio a Odycell Nanotherapies que desarrolla terapias celulares de nueva generación para tumores sólidos con nanotecnología e inmunoterapia.

Integrantes de Calíape ganadores del 1er. Premio IB50K. Gentileza: IB / Fotógrafa: Verónica Manzanares.

El proyecto premiado Calíape transcribe consultas médicas, genera historias clínicas precisas y envía indicaciones claras al paciente. 

“Nosotros decidimos usar el método científico en el abordaje de la solución que proponemos. 

Las IA generativas son programas de computadora de tal complejidad que recién se los está empezando a comprender, con estudios desde una variedad de disciplinas. 

Nuestro proyecto usa una serie de IA generativas, cuyo comportamiento debe ser validado en el consultorio médico a partir de métricas precisas, determinadas en condiciones conocidas y reproducibles”, expresó Flavio Colavecchia investigador del CONICET, del Centro Atómico Bariloche, en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Y añadió: “En nuestro caso usamos la estadística, el análisis de señales, y metodologías del procesamiento del lenguaje natural para estudiar el flujo de información que va a manejar nuestra aplicación. 

Esta etapa de validación científica es fundamental para asegurar el éxito en el uso de Calíape”.

A su vez, Colavecchia, experto y mentor en Calíape, explica que distintos tipos de IA se utilizan en la vida cotidiana, y la salud no es ajena a este cambio de paradigma, “en la actualidad en el sector salud vemos IA específicas, sobre todo en el área de diagnóstico por imágenes. 

Por ejemplo, en Fundación Intecnus estamos trabajando con IA específicas para la determinación de densidad mamaria en mamografías, el cálculo de magnitudes clínicas relevantes a partir de resonancias magnéticas cardíacas, e incluso, sistemas de asistencia a la planificación de tratamientos en Radioterapia. 

El uso de IA generativas es todavía incipiente, pero sin duda va a marcar un antes y u después en la adquisición y gestión de datos médicos”.

Sobre el reconocimiento especial del CONICET de Enfoque Transdisciplinario en Innovación Tecnológica María Celeste Ratto, directora del CONICET Patagonia Norte, destacó: 

“Para el CONICET es muy importante apoyar esta iniciativa del Instituto Balseiro que hace tantos años viene incentivando la innovación. 

Gran parte de los proyectos está integrado por personal del CONICET lo que muestra nuestro compromiso con el desarrollo de soluciones a los problemas y desafíos de nuestra sociedad”. 

Asimismo, Ratto destacó que “este año nuestro premio estuvo dirigido a los mejores proyectos que mostraran enfoque interdisciplinarios a fin de fortalecer una visión de la ciencia colaborativa y multidisciplinar”.

Bio H41 al momento de recibir el 2do. Premio del IB50K. Gentileza: IB / Fotógrafa: Verónica Manzanares.

Bio H41, proyecto ganador de este premio especial y del 2do. premio del certamen, se trata de una startup que desarrolla ingredientes cosméticos innovadores a partir de levaduras patagónicas. 

Es una alternativa biotecnológica y sustentable para la industria cosmética global basada en la fermentación de precisión para activos con propiedades antioxidantes y fotoprotectoras con un enfoque que se centra en los bioprocesos sostenibles de bajo impacto ambiental.

“En este premio hay gran relevancia del CONICET. 

En nuestro equipo hay investigadores que hace más de 20 años pertenecen al organismo y han estudiado durante mucho tiempo. 

Es importante el premio de una institución tan reconocida para validar toda esa investigación”, expresó Matías Altilio, líder de Bioprocesos y Operaciones de Bio H41

Y resaltó el impacto y la cadena de valor que genera la sinergia entre el CONICET y la industria privada.

Con visión a futuro Altilio aseguró que “en el corto plazo pensamos concretar nuestras primeras ventas en el mercado local y validar comercialmente nuestro producto. 

A 10 o 15 años proyectamos contar con una planta propia de producción”. 

Y agregó: “Soy fermentadorista y es un sueño que compartimos tener nuestra planta para cultivar los grandes microorganismos y captar el mercado global. 

Matías Altilio de Bio H41 junto a María Celeste Ratto directora del CONICET Patagonia Norte quien entregó el premio especial del CONICET.

Pero no solo eso sino también generar fuentes de trabajo para la economía local y para el sistema científico, necesitamos más industria privada para reinvertir en ciencia”. 

Del equipo forman parten los especialistas del IPATEC (CONICET-UNCo) Diego Libkind como responsable de vinculación y asesor científico, Martín Moliné responsable de I+D, y Nazarena Ansaldi, investigadora I+D.

Además, entre los equipos finalistas se presentaron proyectos con participación de especialistas del Consejo que buscan soluciones innovadoras con impacto económico, social y en salud, que fueron distinguidos con premios especiales brindados por distintos patrocinadores del IB50K.

Entre ellos se encuentran Circa Therapeutics, una start up biotecnológica que desarrolla fármacos innovadores para cánceres raros sin opciones terapéuticas; H2Hydra que desarrolla una plataforma de software especializado en el diseño y evaluación tecno-económica de proyectos de hidrógeno verde; InTest.Ar un test domiciliario, no invasivo y multibiomarcador que permite detectar de forma temprana lesiones precursoras de cáncer colorrectal, y Scargoth de construcción de hábitats modulares inteligentes, ultraeficientes y desmontables.

CONICET

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viernes, 3 de octubre de 2025

Microbiología Agrícola y Ambiental VI Congreso Argentino

 

 El CONICET formó parte del VI Congreso Argentino de Microbiología Agrícola y Ambiental

El encuentro, celebrado en la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, contó con la participación de numerosos expertos, que disertaron sobre los avances en el campo de la microbiología agrícola y ambiental y su contribución para un desarrollo sustentable. 

Del evento, además de investigadores del Consejo, participaron empresas de base tecnológica impulsadas desde el organismo.

Entre el 24 y el 26 de septiembre se llevó a cabo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el VI Congreso Argentino de Microbiología Agrícola y Ambiental (VI CAMAyA 2025), organizado por la División Microbiología Agrícola y Ambiental de la Asociación Argentina de Microbiología (AAM), en el marco de su 20° aniversario. 

Del encuentro, celebrado bajo el lema “Del ambiente a la aplicación: microorganismos para el desarrollo sustentable”, participaron numerosos investigadores del CONICET y de otras instituciones académicas, tanto nacionales como internacionales, quienes disertaron sobre los últimos avances científicos y tecnológicos en el campo de la microbiología aplicada. 

Asimismo, contó con el financiamiento del Consejo a través del programa para la organización de Reuniones Científicas y Tecnológicas. 

Los ejes centrales fueron el rol de los microorganismos en la bioeconomía y la producción sustentable; el potencial de la biodiversidad microbiana como recurso para enfrentar desafíos ambientales; y el papel de la microbiología básica y aplicada en el marco del enfoque “Una Salud”.

“El CAMAyA es un evento que tiene una amplia trayectoria y cuenta con la participación de investigadores de todo el país. 

Cada congreso tiene una impronta particular, pero siempre está vinculado al desarrollo y al favorecimiento de la agricultura sustentable”, afirma la Dra.  Inés García de Salamone, Presidente de la Comisión Organizadora del VI CAMAyA y profesora asociada de la cátedra de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA).

Durante tres jornadas de trabajo se compartieron avances en investigación básica y aplicada sobre microbiología en sistemas agrícolas, ambientales y biotecnológicos. 

El encuentro se consolidó como un espacio de intercambio para científicos, profesionales y startups biotecnológicas interesadas en promover soluciones innovadoras y sostenibles.

Conferencias plenarias, mesas redondas y espacios de difusión

De las seis conferencias plenarias que se presentaron a lo largo del congreso, cuatro estuvieron a cargo de científicos del CONICET: la Dra. Natalia Gottig Schor, del Instituto Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), disertó sobre la biorremediación y biodetección de metales en aguas a través de bacterias ambientales; el Dr. Guillermo Maroniche, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata, expuso sobre el impacto de los biofilms mutiespecie en la agricultura; la Dra. Roxana Medina, del Centro Referencia para Lactobacilos (CERELA, CONICET), habló sobre el uso de bacterias lácticas como inoculantes de ensilaje, mientras la Dra. Elena Orellano, del IBR y de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario, disertó sobre Ralstonia solanacearum: de la vida en el suelo a la interacción con la planta hospedadora. 

Las otras dos conferencias fueron presentadas por el Dr. Ramón Batista, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (México) y el Dr. Nicolás Rascován, de la Université Paris Cité (Francia).

El CONICET también estuvo presente en las diez mesas redondas con la participación de científicos como oradores y moderadores. 

También, en los espacios de difusión, como el espacio de la Red de Control de Calidad de Inoculantes (REDCAI, AAM), del cual participaron las cámaras empresarias de bioinsumos, y el espacio de la Revista Argentina de Microbiología de la AAM, la cual es Open Access y tiene un factor de impacto de 2,1 (2024).

En relación a las temáticas abordadas durante los tres días que duró el congreso, el Dr. Diego Sauka, Vicepresidente de la Comisión Organizadora del VI CAMAyA e investigador del CONICET en el Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (G.V. IMYZA al IABIMO, CONICET-INTA), afirma: 

“Si uno tiene en cuenta que el lema de nuestro congreso hace referencia al camino que va desde el ambiente a la aplicación, al mirar el programa se confirma que en este evento están reflejadas todas las fases de ese recorrido: desde el aislamiento de un microorganismo del ambiente hasta llegar a la formación de una empresa de base tecnológica”.

De la investigación a la creación de empresas de base tecnológica

El viernes 26 por la mañana tuvo lugar la mesa redonda “Oportunidades de la microbiología agrícola y ambiental para la creación de empresas de base tecnológica. Impacto de las aceleradoras”, en la que representantes de diferentes empresas de base tecnológicas (EBT), vinculadas a científicos del CONICET, expusieron los avances en sus respectivos proyectos. De la mesa, moderada por la Dra. García de Salamone, también participaron Matías Peire, de la incubadora GRIDX; Agustín Bramanti, de la aceleradora SF500; y el investigador del CONICET Dr. Hugo Menzella, director del Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos de Rosario (IPROBYQ, CONICET-UNR), un instituto de investigación desde el que se busca impulsar la creación de empresas de base tecnológica.

En representación de las EBT, expusieron, por Taxon Bioinformatics Solution, el Dr. Martín Espariz, investigador del CONICET en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario; por Qumir Nano, la Dra. Cintia Romero, investigadora del Consejo en la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (PROIMI, CONICET); por M4Life, el Dr. Conrado Adler, científico del CONICET en el Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO, CONICET-UNT); mientras que por UNIBAIO y Puna Bio, hablaron respectivamente las ex investigadoras del Consejo las Dras. Claudia Casalongue y María Eugenia Farías.

“La mesa es un ejemplo de cómo la microbiología agrícola y ambiental se puede conectar con la producción de empresas de base tecnológica, y un bosquejo de todo el camino que hay que recorrer. 

En este sentido, me parece que es importante mostrarles a los investigadores y a los becarios que hay caminos para que el conocimiento y los recursos que generan se puedan aplicar. 

Es importante destacar, que este tipo de vinculaciones son importantes no sólo para CONICET, sino también para las universidades, los institutos de investigación y otros organismos, como el INTA”, afirmó la Dra. García de Salamone.

Las exposiciones y el debate giraron en torno al desafío de transformar el conocimiento científico en soluciones, productos y herramientas concretas para el agro, destacando el rol de los consorcios microbianos y los bioinsumos como alternativas sostenibles para mejorar la fertilidad de los suelos y potenciar la producción de forma sustentable.

La Secretaria General del VI CAMAyA, la Dra. Luciana Di Salvo, investigadora del CONICET y docente de la cátedra de Microbiología Agrícola de la FAUBA, destacó lo importante que resulta que los distintos actores que integran el medio productivo agrícola y ambiental se articulen en pos de un objetivo común. 

En este sentido, destacó el amplio respaldo que recibió el VI CAMAyA, tanto de instituciones y organismos académicos, como del sector privado: 

“Este congreso contó con el auspicio y la participación de cerca de treinta instituciones y tuvo el apoyo de dieciséis patrocinadores, lo que demuestra el interés de los diferentes actores, tanto de las empresas como del ámbito académico, que hay actualmente sobre esta área de conocimiento”.

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